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domingo, 22 de enero de 2017

El bullying no existe

Hace unos pocos días sucedió una tragedia en Monterrey, México. Un joven de 15 años sin el menor reparo disparó en contra de su maestra y 3 compañeros para posteriormente suicidarse. Fue un hecho que conmocionó a México por la crudeza del acto, aunado a que este tipo de sucesos no son comunes en nuestro país. En EE.UU. esto es el pan de cada día, dada la facilidad con la que se consiguen armas y las ideas locas de los gringos, pero en México es algo inusitado. Trascendió que el autor del crimen pertenecía a una secta o algo así y que ya había anunciado el hecho en un foro en Internet. Se dicen muchas cosas, principalmente que el joven sufría de depresión pero no había recibido el tratamiento correspondiente.

Siempre ha habido niños y jóvenes con problemas psicológicos. Estas personas por lo general viven en hogares disfuncionales y se desquitan con los demás para sentirse mejor o llamar la atención. Las agresiones tanto físicas como verbales por parte de estos tipos es lo que actualmente conocemos como bullying. Todos hemos sido víctimas o presenciado a otros serlo. Desde nuestros padres hasta nuestros abuelos, todos tienen algo que contar al respecto. Nunca falta el típico niño o niña que abusa de su fuerza o de cualquier otra cosa para intimidar y amedrentar a sus compañeros. Hablo con conocimiento de causa porque yo fui víctima de esta gente. Aunque una vez no me dejé y golpee a uno y me dejó de molestar. No es lo ideal pero funciona.




Lo que alarma en la actualidad es que las acciones perpetradas por estos inadaptados sociales llegan cada vez más lejos. Ya no se trata solamente de poner apodos, robar tu almuerzo o dinero o golpear a los demás. Recuerdo casos como el de un niño que violaron en México. Unos "niños" le metieron un palo por donde ya saben y el niño obviamente quedó traumado. O el caso de otro niño que murió porque unos salvajes lo apuñalaron en el pecho. O el caso de la adolescente que se suicidó porque sus compañeros subieron un video de ella humillándola a gran escala. Ya no es un juego de niños. Ahora la vida misma está en juego. Literalmente se trata de un tema de vida o muerte.

Muchos lo atribuyen a los videojuegos y películas violentos que ven los niños y jóvenes. Estoy de acuerdo hasta cierto punto. Cuando era más chico me gustaba jugar videojuegos como Street Fighter y Mortal Kombat, que aunque no se comparan a los videojuegos de ahora, son violentos. Pero el hecho es que nunca intenté hacer en la vida real las cosas que jugaba. Lo mismo con las películas y caricaturas. Por eso no estoy del todo de acuerdo con que los videojuegos son el problema. El problema de fondo es la atención de los padres, o más bien, la falta de atención. Con el ritmo de vida tan acelerado de hoy en día y el alto costo de todo, es más común que ambos padres trabajen y descuiden a sus hijos. Los hijos se la pasan con otras personas que no les llaman la atención y que no sustituyen a los padres en funciones como la crianza y educación. Aunado a esto, las nuevas generaciones tienen acceso a tantas cosas por medio del Internet y como no hay quien les ponga límites, vemos y seguiremos viendo casos como el sucedido en Monterrey.




Muchas personas se hacen de la vista gorda, mientras que otras dicen que todo esto es normal. No, señores, no es normal. Si esas personas agreden a los demás es porque existe un problema de fondo. A través de sus acciones están expresando su falta de amor y atención. Son gritos desesperados que son ignorados. Aunque no justifico en lo absoluto las acciones de esta gente, trato de comprender la situación. Empatía. Algo que nos hace mucha falta.

En lo personal, creo que bullying es un eufemismo para maldad. Maldad en su más pura expresión. Esa maldad que está dormida dentro de nosotros. Creo que el bien y el mal se encuentran dentro de cada uno de nosotros y cada quien es responsable de elegir a uno de los dos. Obviamente, los bullies se inclinan por su lado malo. Aunque también creo que hay excepciones, como en todo. Hay personas que simple y sencillamente nacen con mala semilla y por más que sus padres traten de guiarlos, éstos ya están destinados a llevar vidas de maldad.

Es importante enfrentar este problema. Los bullies son los futuros asesinos, ladrones, secuestradores, criminales en general. Espero que podamos concientizarnos y tomar acciones al respecto...y que no sea demasiado tarde.

sábado, 14 de enero de 2017

Año nuevo, ¿vida nueva?

Sin darnos cuenta, ya estamos a mediados de enero. ¡Vaya que el tiempo pasa rápidamente! Ya pasaron Navidad, Año Nuevo, los Reyes...¡Y no he cumplido ningún propósito! Aunque bueno, para ser honestos, este año no hice ninguno. Y es que, ¿para qué hacemos propósitos si no los cumplimos? Por eso, mi propósito de este año fue no hacer ningún propósito. Creo que necesito un poco de espontaneidad en mi vida; hacer las cosas en caliente, como dicen vulgarmente. Improvisar. Adaptarme.



El año pasado, al igual que otros años, uno de mis propósitos fue bajar de peso. Así que me puse a dieta y comencé a ir al gimnasio. Vi resultados, aunque muy lentamente. Por más que me esforcé, no logré acelerar las cosas. Bien dicen que no es lo mismo los 3 mosqueteros que 20 años después. Y para nada me ayudó el haberme enfermado por una semana. Lo poco que había conseguido lo perdí en unos días. Es una tarea titánica adquirir condición, pero para perderla es facilísimo. Ni siquiera me he parado en el gimnasio en lo que va de este año.

Otro de mis propósitos había sido encontrar el rumbo que voy a tomar en mi carrera profesional. Leí algunos libros sobre el tema, artículos en Internet, tomé largas caminatas para pensar y meditar, busqué opiniones de otras personas, pero aún así no he logrado dilucidar nada en lo absoluto. Es un poco frustrante porque yo esperaba tener una respuesta al terminar el 2016. Me siento entre la espada y la pared, atrapado en un laberinto, ahogándome poco a poco. Necesito darle un giro a mi vida, hacer algo diferente...pero ya abordaré este tema en otra publicación porque es algo extenso.

Otro de mis propósitos, bueno, realmente sólo fue una idea, fue la de conseguir pareja. Mentiría si dijera que me muero por casarme y formar una familia, pero pensando a futuro creo que es lo que me conviene. No siempre seremos jóvenes y aunque disfruto de la soledad, ésta llega a pesar a veces, Y heme aquí, soltero y sin ningún prospecto. Cuando menos lo pensé, se terminó el 2016 y no pasó nada. Veremos qué pasa en este nuevo año.

También quería comprar otro auto, ya que el mío está un poco viejito. Pero luego se pone uno a pensar para endeudarse y que los autos nuevos se devalúan muy rápidamente. Eso aunado a que he tenido varios gastos y bueno, también me he dado uno que otro gusto porque creo firmemente en eso de que los bienes son para remediar los males. Con esto no digo que debemos gastar imprudentemente, pero tampoco hay que irse al otro extremo.

En cuanto a la lectura, este año no pude leer tanto como hubiera querido. Esto sí es algo que me pesa un poco. Me gusta mucho la lectura, pero a veces es complicado encajar ese hábito en tu rutina diaria. Espero poder cambiar eso este año. Por lo pronto, tengo que terminar el libro que estoy leyendo, que aunque está muy interesante, está algo denso.

Tampoco pude viajar tanto como hubiera querido. Solamente fui a Nueva Orleans un fin de semana y a acampar con mis primos en el verano (solamente un fin de semana). Y una que otra escapadita a Monterrey, pero eso no lo considero viajar. Gracias a Dios este año lo empecé con el pie detecho. Me fui a Zacatecas y conocí lugares muy bonitos. Y en agosto, si Dios lo permite, tengo un viaje a Canadá, así que tengo que echarle al cochinito.

Este año espero poder ponerme al corriente con los propósitos que se quedaron olvidados en años anteriores: bajar de peso, encontrar la nueva dirección que quiero tomar en mi carrera, en fin. Mientras estemos vivos, siempre habrá una nueva oportunidad. Y ustedes, amigos, ¿qué procede para ustedes en este nuevo año? Au revoir!


domingo, 25 de diciembre de 2016

Lazos de amor

En la vida existen lazos indisolubles que nada ni nadie pueden romper. Lazos que unen a las personas para siempre, que forman una conexión mística, un vínculo mágico. Me refiero a los lazos de amor entre hermanos.

Los que me conocen bien saben que soy hijo único. Nunca supe lo que era pelear con un hermano o hermana, que te acusaran con tus papás de algo, en fin, las escenas típicas entre hermanos. Mi vida se desarrolló rodeado de adultos en la casa. Tal vez por eso tiendo a llevarme muy bien con las personas mayores que yo, no lo sé. Pero ésa es otra historia.

Recuerdo cuando veía a mis amigos y primos pelear con sus hermanos por las cosas más insignificantes. Debo confesar que a veces los envidiaba un poco. Siempre me decían que estaba loco, que ellos desearían estar en mi lugar. Bien dicen que nadie está conforme con lo que tiene. Pero me gustaría experimentarlo por mí mismo.

Tengo amigos a los que quiero mucho y que considero parte de mi familia, pero no pueden sustituir ese lugar vacío. Ese sentimiento de compartir vivencias con personas que tienen tu misma sangre, que los unen lazos etéreos más fuertes que el acero, debe ser inefable. Te podrás pelear con ellos, pero tarde o temprano te reconcilias y, en caso de que no sea así, no cambia el hecho de que son hermanos y que existe algo que los une por más distanciados que estén. Es uno de los 10 inalterables.

La vida del hijo único no es lo que todo mundo piensa. Es una vida solitaria, huraña, melancólica. No es la norma general, pero sí es muy común. Me imagino que debe haber excepciones como en todo.

Especialmente en estas fechas se resiente. Lo mismo pasa en los cumpleaños y otros eventos importantes en la vida de cada persona.

Nunca sabré lo que es la hermandad en el sentido estricto de la palabra. Me fue negado. En fin, no se puede tener todo en la vida.

miércoles, 9 de noviembre de 2016

El país de Nunca Jamás



Érase una vez una nación que fue fundada sobre principios de libertad e igualdad. Llegó a ser una potencia mundial, la nación más poderosa de la Tierra. Su grandeza era indiscutible. No sucedía nada en el mundo sin que ella participara de alguna manera. Era amada y odiada a la vez. Tenía muchos amigos, pero también se hizo de muchos enemigos. Sus poderes militar, político y económico eran sobresalientes. Llegó a ser envidiada y sus súbditos le rendían pleitesía.

Durante más de 200 años tuvo gobernantes excelentes, buenos, regulares, malos y pésimos. A veces tomaba decisiones equivocadas, provocadas por impulsos, que desencadenaban guerras y tragedias por doquier. Tristemente se dejó manipular por la avaricia y comenzó a actuar por intereses, adueñándose de tierras que no eran suyas, despojando a quienes no podían hacerles frente y comprando el resto de quien podían. La ley del más fuerte, el fin justifica los medios.

Pero poco a poco, su poder fue disminuyendo y dejó de ser el gigante de antaño. Cuando se creía que no se podía caer más bajo, que no podría tener un líder peor que el anterior, llegó un hombre, si es que a eso se le puede llamar hombre, con una mente retorcida y enferma . Un día, su población se dejó endulzar el oído por este tipo sin escrúpulos, que le prometía hacerla grande de nuevo. La gente abrió sus corazones y dejó brotar todo el odio, amargura, rencor y demás sentimientos que había albergado por tanto tiempo. Decidieron desquitarse con los más vulnerables, con los desprotegidos, los pobres, los débiles, los “de fuera”. Los culparon de su declive, los señalaron como la causa de todos sus problemas. Decidieron que debían deshacerse de ellos, echarlos a la calle sin contemplaciones. No importaba que ellos les hubieran trabajado por años y que hubieran sufrido mil y un abusos por parte de sus anfitriones. Quisieron seguir el ejemplo de sus vecinos al otro lado del océano. No aprendieron de los errores de la historia. Pasaron a ser victimarios. Se aliaron con naciones perversas y comenzaron a cavar su tumba.

Había una mujer, que si bien no era una santa, era la única que podía frenar a ese tipo nefasto, además de que era el menor de los males si se comparaba a los dos. La batalla fue cruenta y dura y se prolongaba la agonía de esa gran nación. Por todos lados corrían rumores, abundaban mentiras y ataques a traición. El hombre edificó una estatua de odio y sus seguidores le admiraron más. Pero lo lo idolatraron cuando prometió construir un muro que los separaría de sus vecinos indeseables del sur. En fin, llegó el día en que se determinaría quien sería el nuevo gobernante y el nada célebre ganador fue el hombre. La gente hizo gala de su ignorancia y estupidez, creyendo en las palabras de este tipo. Se dejaron lavar el cerebro y cedieron ante las dulces palabras del engañador sin saber lo que les esperaba. Sus seguidores lo defienden a capa y espada, justifican todo lo que dice y hace. Es como si los tuviera hipnotizados, como si los hubiera privado de su voluntad. No les importa que su nuevo líder tenga el alma negra y el corazón podrido. Tal vez sea porque ellos son exactamente iguales.

Nadie sabe lo que pasará. Nunca había sido tan grande nuestra incertidumbre. La historia se sigue escribiendo, pero ya no con gusto sino con miedo y un inmenso terror.

sábado, 22 de octubre de 2016

Operados del cerebro

Dicen que "de músicos, poetas y locos, todos tenemos un poco". No sé qué tan cierto sea lo de músicos y poetas dormidos en nuestro interior, pero locos sí, todos lo somos en mayor o menor medida. Aunque francamente, algunas personas exageran. En este rubro tenemos a actores, cantantes, deportistas, conductores de televisión, locutores, políticos (éstos ocupan un sitio privilegiado), maestros y demás personas famosas y no famosas. Y después tenemos a los expertos en salud, específicamente a los nutriólogos y entrenadores de acondicionamiento físico (instructores personales o como deseen llamarles).



¿Por qué hago hincapié en estos últimos dos? Porque gracias a ellos he visto mi vida convertirse en un infierno. En la búsqueda incansable por bajar de peso y ponerse en forma, inevitablemente caerás en las garras de estos tipos. Viven en una burbuja, inmersos en su propio mundo, ajenos a la realidad. Crean programas de alimentación y/o ejercicios difíciles de seguir para la persona promedio. Ya sea por la dificultad intrínseca del programa, por cuestiones económicas o por las dos, muchas personas abandonan el camino.

En mi caso, retomé los "hábitos saludables" hace unos cuantos meses. A estas alturas ya debería estar en mi peso meta, pero como todo ser humano, me harté y volví a las andadas. Me da coraje conmigo mismo, pero qué le puedo hacer. Así que otra vez antes de comer tengo que medir porciones, pesar alimentos, en fin, ya conocen el protocolo. Y en cuanto al ejercicio, pues estoy yendo todos los días al gimnasio muy a mi pesar. Aunque dicen que la alimentación es la responsable del 80% del éxito de nuestra meta de perder peso, no podemos dejar de lado al ejercicio. Tristemente me doy cuenta de que cada vez es más difícil perder peso. Mi metabolismo ya no es el mismo de cuando tenía 15 años. Por más que cuido mi alimentación y me mato en el gimnasio, simple y sencillamente mi cuerpo se resiste a ceder. Pero ésa es otra historia.

Retomando el tema de los nutriólogos, en serio no sé qué se fuman para crear sus planes de alimentación. Hasta parece que te quieren torturar. Debes ser masoquista para disfrutarlo, no encuentro otra explicación. Y ésos que te dicen que puedes comer lo que quieras, que no te vas a privar de nada te están mintiendo o diciendo la verdad a medias. Para bajar de peso te debes sacrificar, debes sufrir. Debes decirle adiós a las cosas más deliciosas que existen y resignarte a comer ensaladas (sin aderezo por supuesto), frutas, verduras, carnes magras y carbohidratos selectos. Si quieres darte un "lujito", te puedes comer tres cucharadas de pastel por ejemplo. Honestamente, prefiero que me mienten la madre y no me ofendería tanto.



Te diseñan unos menús muy complicados, algunos con cosas que ni conoces y que están muy caras o a lo mejor son cosas que puedes conseguir en el mercado pero el plan en sí es muy difícil de seguir, no es sostenible. Ya me sé de memoria ese "choro" de que lo que uno debe hacer es cambiar sus hábitos alimenticios, pero esto no funciona para mí. Por esa razón, no entiendo por qué demonios vemos por todos lados fotos de personas comiendo ensalada y riendo. ¿Les están contando un chiste o qué?  

¡Ah, mi favorita! Debes comer cada 3 horas. ¿Es en serio? ¿Qué creen que no tengo más quehacer? No puedo estar cargando con decenas de vasijas con snacks al trabajo y mucho menos puedo estar comiendo a cada rato. Eso estaría bien para una persona que tiene todo el tiempo del mundo, pero no para uno. Estos nutriólogos creen que uno nada más está sentado esperando la hora de comer. Ah, eso sin contar el tiempo que necesitas para medir, pesar, hacer porciones y cocinar. ¡Insufrible!

Y la cosa está igual o peor con los entrenadores de acondicionamiento físico. Algunos se exceden con sus planes de ejercicio. Dicen que sus rutinas son para principiantes o personas de cualquier nivel físico, pero yo la verdad no sé qué se imaginan al momento de diseñarlas. Por ejemplo, hace poco cambié de rutina en el gimnasio. Encontré un sitio en Internet con muchas rutinas y es el que sigo desde hace algún tiempo. Bueno, pues esta nueva rutina se supone que es para cualquier persona, cualquiera puede realizarla según la entrenadora. De entrada tienes que ir 6 días al gimnasio (a duras penas iba de lunes a viernes y ahora quiere que vaya el sábado) y te pone ejercicios no muy sencillos como lagartijas y tracciones en barra fija. Está claro que esta entrenadora no sabe que hay distintos niveles de condición física. Ellos están tan acostumbrados y lo hacen ver tan fácil, pero no lo es. Me llevo 2 horas en el gimnasio para hacer la rutina y al terminar me siento cansadísimo, sin ganas de ir a trabajar (siempre voy al gimnasio en la mañana porque en la tarde lo único que quiero hacer es irme a mi casa saliendo de la oficina). Por la misma razón me enerva que los entrenadores salgan en todas las fotos y videos sonriendo, como si estuvieran jugando o burlándose de uno mientras te sientes morir.



Los entrenadores, al igual que los nutriólogos, viven en la irrealidad. Te dicen que desayunes dentro de 1 hora al despertar, que consumas proteína antes y después de ejercitarte, que bebas agua helada, que descanses 30 míseros segundos entre sets, que te ejercites a la hora de la comida...esta última me hace reír. ¿Creen que mi oficina está al lado del gimnasio? ¿Cuánto tiempo creen que me dan para comer? ¿3 horas? Porque en 1 hora me es imposible desplazarme hasta el gimnasio, ejercitarme, bañarme, comer y regresar a la oficina.

Me sé de sobra los argumentos que utilizan para tratar de convencerte de ejercitarte. Te dicen que te vas a sentir mejor, que tu sueño mejorará, te sentirás con más energía, serás más potente en la cama y no sé qué tantas cosas más. Supongo que soy la excepción a la regla. También sé que algunos dicen que no es necesario matarte todos los días por horas en el gimnasio, que con 10 o 20 minutos de actividad física que realices al día es suficiente. Pero si con 1 o 2 horas estoy viendo resultados lentos, dudo mucho que 10 minutos diarios me ayuden a cumplir mi meta.

Dicen que a todo te acostumbras y que nunca digas nunca, pero yo ni me acostumbro ni acepto a no decir nunca. No me acostumbro a comer diariamente cosas que no me gustan ni a ir a un lugar que odio a hacer una rutina que odio de igual manera. No me acostumbro y creo que nunca me acostumbraré.

¿Y ustedes qué opinan, amigos? Au revoir!

domingo, 2 de octubre de 2016

Lacras de la sociedad

Asesinos, secuestradores, violadores, ladrones...Escoria de la sociedad, lo más vil, lo más bajo, lo más despreciable. Malnacidos, desgraciados, infelices, bastardos. Todos tienen un denominador en común. Todos hemos sido víctimas de ellos o conocemos a alguien que lo fue. Nadie está exento de sufrir por estos rufianes, haraganes, buenos para nada. Se las ingenian para hacer sus fechorías. Aprovechan la tecnología y cuanto recurso tienen a la mano para intimidar, estafar, robar y hacer lo que se les viene en gana. No tienen reparo en pisotear a los demás, en "llevárselos entre las patas" como decimos en México. Son personas mezquinas, desalmadas, egoístas, miserables, sin escrúpulos. Carecen de toda ética, moral y principios. Su ambición no tiene límites. Nunca están satisfechos, siempre quieren más...a costa de los demás claro está. Su maldad es gratuita. No necesitan de un motivo para hacer las cosas que hacen. Lo hacen porque les divierte, porque les satisface, porque les alimenta su ego, porque se rigen por principios maquiavélicos. "El fin justifica los medios" es su mantra.

En mi caso, he sido víctima de un vulgar ladrón. Bueno, de dos. La primera ocasión fui asaltado a punta de pistola hace algunos años al salir de mi trabajo. Me quitaron mi celular, mi iPod y un reloj que me había costado mucho esfuerzo comprar. ¿Y todo para qué? Para que viniera un tipejo y me los robara para malbaratarlos y comprar droga o satisfacer algún otro vicio vulgar de los que tiene esa gentuza. Al fin y al cabo, lo que obtuviera por su venta era ganancia para él ya que no le había costado nada.
La segunda ocasión fue esta semana. No fui asaltado con violencia como la primera vez. Ahora fui estafado en línea. Hubiera preferido que me apuntaran con un arma. Me siento tan estúpido por haber caído en esa maldita trampa. Les cuento: tenía un celular que ya no usaba y decidí venderlo. Estuve buscando en Internet para darme una idea del precio que debía asignarle. Considerando que es una marca conocida (Samsung) y que estaba en buenas condiciones, le puse precio. En EE.UU. existe un sitio llamado Craigslist, que no es más que una sección de anuncios clasificados en Internet. Es el sitio web más usado para compra y venta de artículos usados. Así que publiqué mi anuncio con una descripción detallada y las fotos correspondientes. Ya desde un principio uno sabe que te van a regatear, por lo cual siempre le debes exagerar un poco en el precio. Pero esta gente se quería pasar de lista. Yo estaba dispuesto a bajarme hasta un 20%, pero querían que les vendiera a la mitad. ¡Háganme el favor! De ninguna manera acepté. Luego me contactó un tipo que me dijo que estaba interesado en comprar, pero que vivía en otro estado. Me dijo que podíamos realizar la transacción por medio de PayPal. En mi anuncio fui muy claro que solamente iba a aceptar efectivo, pero al no recibir ninguna oferta que me convenciera, pues consideré la alternativa de aceptar este método de pago. Ya tengo tiempo de utilizar esta plataforma de pagos, pero solamente la había utilizado para enviar pagos a personas de las que compraba en eBay o Amazon. Nunca lo había usado para recibir un pago. De todas formas investigué un poco y me pareció que la cosa era segura. Todo esto sucedió el domingo pasado. Acordamos que el lunes a primera hora me iba a hacer la trasferencia y que ese mismo día yo le iba a hacer el envío. Ah, y tenía que enviarle una foto del comprobante de envío. Total, el lunes me llega un correo electrónico que decía que este malparido me había hecho una transferencia y que ahora yo debía enviar el paquete y enviar una foto del comprobante de envío. El formato del correo se parece mucho al que usa PayPal, pero no me percaté de que el dominio del correo no era @paypal.com. Gran error. Así que más tarde ese día hice el envío y les envié también foto del comprobante. Inmediatamente me llegó un correo que decía que los fondos iban a estar disponibles dentro de dos días hábiles. Y así quedó. Pasaron los dos días y nada que recibí los fondos. Decidí comunicarme al centro de atención a clientes y les proporcioné todos los datos de los que disponía y me dijeron que había sido estafado. Que ellos no tenían a ninguna persona registrada con el nombre que les di ni tampoco tenían ninguna cuenta registrada con ese correo electrónico. ¡Era la segunda vez que me robaban!




Nos dicen hasta el cansancio que denunciemos todos los robos, aunque ya sabemos de antemano que difícilmente recuperaremos lo que nos robaron. Eso sin contar el suplicio que representa todo el proceso de denuncia. De inicio, tuve que levantar un reporte con el departamento de fraude de PayPal. Tuve que reenviarles todos los correos que recibí de ese tipejo. Me dieron un sitio web de gobierno donde también tenía que ingresar todos los datos. Finalmente, tenía que ir al departamento local de policía a hacer una denuncia. Como estaba trabajando, fui a hacer la denuncia al salir del trabajo. Al llegar le expliqué a la policía la situación, sólo para que me dijeran que ahí no era. Me dio un teléfono, llamé, expliqué mi caso por enésima vez y me dijeron que iban a enviar un policía a mi domicilio para tomar mi declaración. Posteriormente me visita un oficial y toma mi declaración. Pero me dijo que necesitaba evidencia visual, por lo cual me dijo que fuera al día siguiente a la corte para terminar la denuncia.
Fui al día siguiente antes de ir a trabajar. Ese lugar parecía un mercado. Lleno de gente y ruido. Como no sabía a donde dirigirme, le pregunté a un oficial que estaba en la sala. Estaba jugando Pokémon Go. No me supo decir. Fui a otra oficina donde me dirigieron a otro lugar. Me dijeron que esperara en la sala a que me llamaran. Finalmente me llamaron y expliqué mi situación una vez más. El oficial ni siquiera sabía qué era PayPal. 

No me hago esperanzas de recuperar mi celular. Lo doy por perdido. Y sé que tal vez no tiene caso, pero le escribí al estafador para exigirle que me regresara mi celular y recordarle que tarde o temprano recibirá su castigo. Obviamente ya no me contestó. Está de más expresarles mi impotencia e indignación por lo ocurrido. Siento vergüenza por haber sido tan crédulo, pero independientemente de eso, me da rabia que exista gente que se dedique a estafar. Espero que todos esos malditos sean descubiertos y que paguen por todos sus robos. Que lloren lágrimas de sangre, que no tengan paz ni un minuto de sus miserables vidas, que vivan con miedo y remordimientos, que su conciencia no los deje vivir tranquilos, que la sociedad les dé la espalda, que sean despreciados por la gente que los rodea incluyendo a su familia, que caigan en manos de alguien más vil que ellos, que sean víctimas de sus propias maquinaciones. Todo esto y más les deseo a estos infelices. Y si llegan a arrepentirse, que sufran de todas maneras porque todas sus maldades no pueden quedar sin castigo.

Les parecerá una diatriba de mi parte y tal vez lo sea, pero necesitaba desahogarme. Sigo furioso por ello. No sé si el Gran Hermano retirará esta publicación, pero al menos ya cumplí mi cometido. ¡Hasta pronto!

domingo, 18 de septiembre de 2016

Sólo para verdaderos fans

Todos tenemos diferentes gustos. Dicen que cada cabeza es un mundo...y es cierto. Te puede gustar el fútbol, pero tu jugador favorito puede no ser el jugador favorito de tu mejor amigo. Lo mismo sucede con el cine, la literatura, la música y la lista sigue y sigue.

En este caso, me quiero enfocar en la música. ¿Por qué?, ustedes se preguntarán. Muy sencillo. Hace poco que quise comprar boletos para el concierto de mi artista favorito, sólo para toparme con que los mejores lugares ya no estaban disponibles. Esto sucedió al poco tiempo de que los boletos salieran a la venta al público en general, no dejé pasar días ni semanas. Mi desilusión fue tan grande al descubrir que los únicos lugares disponibles estaban en las orillas donde la visibilidad es pésima, o en el balcón casi llegando al techo. Sé que los asientos de primera fila son muy caros, pero quería estar por lo menos en medio en el primer nivel.




Yo no soy mucho de ir a conciertos. Solamente voy cuando es un artista que realmente me gusta o cuando me regalan boletos (lo cual no es muy común jajaja). Pero en esta ocasión realmente quiero ir porque en otras dos ocasiones por x o y no pude ir. No me quisiera arriesgar a que le pasara algo a mi artista y me quede con las ganas de ir. Como Juan Gabriel, me quedé con las ganas de verlo en concierto.

Regresando al tema, le pedí un consejo a una persona que conoce el teje y maneje de esto de los conciertos, ya que él trabajó por mucho tiempo en una disquera y siempre ha estado relacionado con esto del espectáculo. Me explicó que el artista cuando va a dar un concierto firma un contrato en el que se estipula que le van a dar determinada cantidad de boletos (específicamente los de primera fila) para que él los distribuya a su gusto. Generalmente se los llevan los clubes de fans, las estaciones de radio locales y las personas allegadas al artista (familiares o amigos). Esta práctica se conoce como poner los "tickets en hold" (algo así como retener boletos). Pero en ocasiones, estos boletos de cortesía son revendidos a un precio mucho mayor que su valor nominal. Se dice que los artistas tienen injerencia en el asunto. Tiene mucho sentido.

No conforme con esto, me puse a investigar más a fondo sobre el tema. En varios sitios web encontré más información que me hizo enfurecer aún más. Resulta que además de los boletos que se lleva el artista, también están los que se llevan las compañías de tarjetas de crédito para sus malditas preventas exclusivas para miembros (en México por lo general es Banamex, mientras que en EE.UU. es Citibank). Estas compañías acaparan una buena parte de los boletos para enganchar a los incautos a que obtengan sus deleznables plásticos. Malditos.




Finalmente, tenemos a las compañías que revenden boletos (mercado secundario). Estas compañías se valen de artimañas para comprar lotes de boletos y revenderlos a precios elevadísimos. Esta práctica se conoce como "ticket scalping". En EE.UU. por ejemplo, tenemos a StubHub o Vivid Seats. Lo malo de comprar boletos con ellos (aparte del precio obviamente) es que puedes escoger la sección pero no el número de asiento, además de que restringen la cantidad de boletos que puedes comprar. Generalmente, sólo te permiten comprar en pares, nada de 1 o 3 boletos.




Los expertos en economía argumentan que este mercado secundario existe porque las entradas a los conciertos no son suficientes para satisfacer la demanda de los fans y que los boletos no están valuados correctamente. Yo digo que son patrañas. Me importa un comino lo que digan los economistas. La reventa de boletos es algo que no debe existir. Ticketmaster y demás compañías similares deberían aplicar controles más estrictos para evitar que los boletos caigan en manos de estos haraganes. Es más, el gobierno debería legislar al respecto porque esto claramente es fraude. El mercado secundario lo único que hace es crear especulación en cuanto a los precios y, los únicos afectados son los fans. Estos malditos revendedores ganan millones sin hacer nada. Simplemente no es justo.

Entre los boletos que acaparan el artista, las compañías de tarjetas de crédito y los revendedores, estamos hablando de que se quedan hasta con el 70% de todas las entradas. Este porcentaje varía, pero se dice que oscila entre el 40% y 70%. Así que el público en general se queda con las migajas. Todas estas prácticas están encaminadas a crear la falsa ilusión de que un concierto fue vendido en su totalidad. Así que cuando quieras comprar boletos para un concierto, cuando veas que los boletos ya están agotados, eso no es cierto. Los boletos con los que se quedó el artista no siempre son distribuidos en su totalidad por lo que son "liberados" para que alguien los compre. Lo mismo pasa con los boletos que no pudieron colocar las compañías de tarjetas de crédito.




Así que ya lo sabes, cuando no consigas los boletos que quieres para un concierto, culpa al maldito sistema de corrupción que existe en la industria. Podrías esperarte al último momento para comprar, ya sea que los artistas liberen los boletos que no distribuyeron o que los revendedores no hayan podido vender todo y bajen el precio, pero nada está garantizado. Te tienes que arriesgar. Es lo que yo voy a hacer en 2 semanas. Espero no arrepentirme.