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martes, 23 de junio de 2015

¿A qué hora vivo?

¡Hola, amigos de El Silencio! Los he tenido muy descuidados. ¡Ya casi tres meses desde mi última entrada! He estado tan ocupado últimamente. Irónicamente, esta situación fue la que me inspiró para el tema que voy a abordar hoy.
Estoy seguro de que no estoy solo cuando expreso que el tiempo pasa más rápidamente cada vez más. El día tiene 24 horas, pero esas 24 horas transcurren como si fueran 16 (sobre todo en nuestro tiempo libre). Tal parece que el reloj "se pone sus moños" cuando estamos en la escuela o el trabajo. Se encapricha y funciona en nuestra contra. Dicen que es relativo, lo cual honestamente es dudoso.
Se los ejemplifico de una manera simple y llana. Todos los días nos levantamos en la mañana por lo menos una hora antes de entrar a trabajar. Sin exagerar, podemos decir que nos toma entre 1 y 2 horas bañarnos, vestirnos, desayunar, preparar nuestro lonche y desplazarnos hasta nuestro destino ya sea en coche propio o transporte urbano. El tránsito no ayuda mucho que digamos. Llegamos a la oficina y nos pasamos ahí aproximadamente 10 horas (ya no sé cuántas horas se supone que duran los empleos de tiempo completo). Salimos y nos toma entre 30 minutos y 1 hora llegar a nuestros hogares. Hagamos cuentas: desde que nos despertamos hasta que regresamos a nuestros hogares ya transcurrieron entre 12 y 14 horas. Si dormimos 8 horas (que se supone es el promedio), estamos hablando que solamente nos quedan entre 4 y 6 horas libres para hacer lo que nos gusta...PERO, todavía nos falta restar el tiempo que nos toma hacer las tareas del hogar, estudiar o terminar el trabajo  pendiente que nos trajimos de la oficina (lo cual lamentablemente está de moda cada vez más), dedicarle tiempo a los niños (para los que son padres, obviamente)...y ruega a Dios que no haga falta hacer alguna reparación en la casa o tener que llamar a algún número de atención al cliente porque tienes algún problema con una factura de algún servicio, en fin...Llegas a tu casa y las pocas horas que estás despierto se pasan volando. Así es un día entre semana.



En este punto, algunos podrán argumentar que todavía nos queda el fin de semana. Pero seamos realistas. El fin de semana difícilmente nos levantamos temprano porque estamos exhaustos de toda la semana. Digamos que nos levantamos entre 10 de la mañana y mediodía. Pero te acuerdas que tienes que lavar tu coche porque está asqueroso, tienes que ir a la estética porque entre semana no pudiste por el horario, tienes que ir al súper a surtir la despensa, tienes que terminar las labores domésticas, tienes que hacer todo lo que no pudiste hacer entre semana, y tu tiempo libre se va en todas estas trivialidades.
Descansar los fines de semana no es más que una quimera. Literalmente, parpadeas y ya se fue tu fin. Una hora en tu casa es un minuto, pero una hora en el trabajo equivale a 2 horas. No se debe a que te la pases viendo el reloj. Y todo eso que dicen de la relatividad me parece una reverenda estupidez. Podrán decir que es porque no te gusta tu trabajo o porque en tu tiempo libre pierdes la noción del tiempo, pero ¿realmente son explicaciones creíbles?
Recuerdo cuando era más joven. Me levantaba temprano para ir a la escuela y regresaba a mi casa entre 3 y 4 de la tarde. El resto del día se me iba en hacer tarea, estudiar o cualquier otra cosa, pero los días se me hacían larguísimos. Y los fines de semana ni se diga. Pero ahora, el poco tiempo que estoy en mi casa ni lo siento. Me siento atrapado en una burbuja que explota cuando menos me lo imagino. Siento que los días son más cortos, que el tiempo no me alcanza, que se me va la vida en hacer cosas tan inmundas como las labores domésticas, hacer filas, etc.
Les pongo otro ejemplo. La semana pasada me mudé de casa. Me la pasé toda la semana trabajando y el sábado se me fue en llevar todas mis cosas a la casa nueva. El domingo estaba cansadísimo y obviamente me levanté tarde. Y en la tarde tuve que ir al súper y ya se acabó mi domingo. El lunes a trabajar de nuevo. Y los días siguientes, se me han ido en hacer reparaciones a la casa, armar muebles, acomodar mis cosas, hablando por teléfono para que toda mi correspondencia tenga la nueva dirección, malgastar mi preciado tiempo en detestables oficinas de gobierno... No he tenido tiempo para leer o ver mis películas o hacer otras cosas que me gustan.

He estado investigando un poco y me topé con un concepto moderno conocido como: "administración del tiempo". En pocas palabras, se supone que si te sabes administrar tendrás tiempo para todo. Si quieres ir al gimnasio, levántate 2 horas antes de lo normal. Si quieres estudiar o terminar algún proyecto, duérmete hasta que termines (no importa que sea la 1, 2 o 3 de la mañana). En fin, tienes que sacrificar tu tiempo. Y como consecuencia te la pasas como zombie al día siguiente porque estás exhausto por la falta de descanso. "Siempre hay tiempo para todo", es lo que nos dicen. Pero mi pregunta es: ¿cuándo tengo tiempo para mí? ¿A qué hora vivo?
Hay personas que dicen que el tiempo es más corto porque la Tierra gira más rápidamente. Otros dicen que porque los relojes actuales están diseñados de manera diferente a los relojes antiguos; un minuto actual tiene aproximadamente 20 segundos menos que un minuto de los relojes fabricados antes de 1980. Otros tratan de explicar esta situación basándose en doctrinas religiosas. Otros dicen que todo es relativo; que como adulto tienes más responsabilidades, llevas una vida más ajetreada, estás plagado de estrés y que por eso sientes que el tiempo no transcurre como cuando eras niño o incluso adolescente. Hay muchas teorías que tratan sobre este tema, ya depende de cada quien en qué creer.




Lo que es innegable es que la vida ha cambiado. Los empleos son cada vez más demandantes, el ritmo de vida más acelerado. Pero esto no logra convencerme ni mucho menos contesta mi pregunta: ¿a qué hora vivo?
¿Cuándo puedo hacer lo que me gusta? Mientras somos jóvenes, tenemos la energía y el dinero, pero no el tiempo. Cuando somos viejos, tenemos el tiempo pero no la energía. ¿De qué se trata todo esto? ¿No deberíamos ponernos a nosotros mismos en primer lugar? La vida es tan corta para malgastarla. A veces olvidamos que antes que estudiantes o empleados, somos personas. El tiempo es oro y a veces nos dejamos que nos lo roben dejándonos en la pobreza más miserable.
Bueno, amigos, me despido por hoy. Espero estar pronto de vuelta. Me encantaría conocer sus opiniones al respecto. Estoy seguro de que no soy el único que piensa así. Au revoir!



viernes, 27 de marzo de 2015

De dietas y otras obscenidades

¡Qué tal, amigos de El Silencio! Me parece mentira que ya hace más de un mes que no me paro por aquí. De repente te dejas absorber por el trabajo y demás banalidades. En lo que se convierte la vida una vez que eres adulto. En fin...

Pues marzo ya está por finalizar y me he puesto a pensar qué es lo que he hecho en este primer trimestre del 2015. Ya desde hace tiempo dejé de hacer propósitos de Año Nuevo porque en realidad nunca o pocas veces los cumplo. Pero eso no significa que no haya fines que no persiga. Uno de ellos: llevar una vida más saludable.

Todos sabemos que para estar sanos es importantísimo cuidar la alimentación, hacer ejercicio, dormir bien, etc. Nos lo han dicho hasta el cansancio. Nos lo dicen en la escuela, en los medios, de boca de conocidos. Todo eso suena muy bonito y parece fácil, pero la verdad es que está muy lejos de serlo. 

Comencemos por hablar de la alimentación. Pero antes de comenzar a despotricar, quisiera aclarar un punto. Mucha gente (me atrevería a decir que la mayoría) asocian las dietas con adelgazar. Si bien es cierto que ése puede ser uno de los objetivos a alcanzar, también hay dietas cuyo propósito es subir de peso. Una dieta, simple y sencillamente, es un plan de alimentación; consiste en tus hábitos alimenticios ni más ni menos.

Ya aclarado este punto, quiero expresar mi coraje al tener que resignarme a siempre estar vigilando lo que como. Estoy seguro de que todos conocen a alguien que no come, sino que literalmente traga, y no engorda nada. En cambio, uno tiene que contar las calorías que va a consumir en cada comida, planear con anticipación sus menús, hacer listas negras de cosas que no debe comer, inventar excusas cuando está en una reunión y no debe comer lo que está disponible porque no se apega a los estándares de su dieta, en fin...





De por sí es difícil tomar la decisión de llevar una alimentación más saludable. Y después te enfrentas con infinidad de libros, artículos, opiniones y demás. Me duele la cabeza sólo de recordar...separa lo dulce de lo salado, no comas carbohidratos después de cierta hora, evita este y este otro alimento, prohibidos el refresco y las harinas, come cinco veces al día (pero el 90% de tus comidas deben ser frutas y verduras), puedes comer postre pero solamente tres cucharadas (preferiría que me mataran literalmente), si comes carne que sea pollo o pescado y que estén hervidos o a la plancha...Sin exagerar, se me acabaría el espacio para enumerar éstas y otras obscenidades que he leído y escuchado. Sí, obscenidades, no encuentro otra palabra para describir los consejos de nutrición que abundan a nuestro alrededor.

Y es que es una lata todo este rollo de la alimentación saludable. Te tienes que cuidar para mantenerte en cierto peso, para evitar la diabetes, la hipertensión y demás enfermedades asociadas con el sobrepeso y la obesidad. Y con eso de que todo lo que comes te da cáncer, pues baja el cero y no contiene. Lo he dicho y lo sostengo: "Lo más rico es lo que más daño nos hace".

Y es que eso de comer platillos insípidos como que no. Debes evitar la sal, el azúcar, las harinas, las carnes frías. Esto realmente te limita cuando vas a un restaurante, una fiesta u otro evento social. Y si no quieres ser objeto de burla por parte de tus acompañantes, debes "romper la dieta" y decir que sí a todo lo que te ofrezcan de comer o beber. Ni qué decir cuando estás de vacaciones. Es prácticamente imposible seguir un régimen alimenticio en esas condiciones.

Y el ejercicio...Dicen los expertos que debemos realizar algún tipo de actividad física durante mínimo 30 minutos diariamente. Pero para los que queremos ponermos en forma, mínimo necesitamos una hora al día. Y nuestra rutina debe incluir cardio. ¡No tienen idea de cómo odio, aborrezco, abomino, detesto, desdeño el cardio! Lo peor de todo es que debes procurar hacerlo todos los días o por lo menos cada tercer día. Y preferentemente sólo debes descansar un día a la semana. Como si eso fuera suficiente...

Y luego te enfrentas al problema de dónde hacer ejercicio. No todas las personas tienen espacio en sus casas, así que tienen que ir a un parque o a un gimnasio. Claro que si tus intenciones referentes al ejercicio son serias, lo más viable es ir a un gimnasio. Sin embargo, esto representa un serio inconveniente por varias razones. Entre ellas tenemos: a) decidir si te levantas más temprano que de costumbre o ir después del trabajo. b) tener que pagar una membresía mensual, la cual no es muy barata que digamos. c) tener que armarte de paciencia porque resulta que los aparatos que vas a usar están ocupados. d) tener que aguantar el tránsito de la hora pico. Y hay más razones, pero creo que estas cuatro son las más importantes.







¿Y qué decimos del sueño? Con el ritmo de vida tan acelerado que llevamos, es muy difícil dormir una cantidad decente de horas. Debemos dormir ocho horas por lo menos, según dicen los expertos, pero las obligaciones muchas veces no nos lo permiten. Y es que a veces debemos elegir entre dormir o salir a la calle un rato. ¿Les suena familiar?




Creo firmemente que la vida debe disfrutarse. YOLO (como dicen los gringos). Y es que me resulta frustrante tener que someterse a regímenes alimenticios y físicos estrictos para evitar enfermedades. Nos privamos de tantas cosas, nos extralimitamos para que no nos dé x o y enfermedad. Por otro lado, si tienes alguna enfermedad como diabetes te tienes que cuidar para controlarla. Mi punto es: te tienes que cuidar mucho para que no te dé una enfermedad y si te da una enfermedad de todas maneras te tienes que cuidar. Entonces, ¿cuál es el chiste? Eso no es vida para mí.

Cada quien tiene su opinión y es muy respetable. Hay personas a las que les encantan las frutas y verduras, hacer ejercicio y demás cosas por el estilo. No es mi caso. Trato de comer de manera balanceada y hacer ejercicio de vez en cuando, aunque es algo que me cuesta mucho trabajo. Creo que no nos queda más remedio que resignarnos.

¿Y ustedes que opinan? Estoy seguro de que muchos se sentirán identificados. Me encantaría conocer sus experiencias.

Espero estar pronto de regreso. Últimamente he estado muy ocupado y no he tenido el tiempo de dedicarme a escribir y otras cosas que me gusta hacer. Trataré de no perderme mucho tiempo. ¡Adiós!


sábado, 14 de febrero de 2015

El desengaño de la adultez

¿Qué tal, amigos de El Silencio? Me ausenté por un tiempo porque he estado sumamente ocupado estos días, pero ya estoy de vuelta. ¿Cómo han estado? Espero que bien.

Estos días me la he pasando filosofando en mis ratos libres. Particularmente, mi atención se centra en la adultez. Cuando éramos niños, nos la pasábamos diciendo lo que queríamos ser "de grandes". Cuando éramos adolescentes, añorábamos cumplir la mayoría de edad para poder hacer lo que nos viniera en gana. Y cuando finalmente somos adultos...¡oh decepción! No es lo que esperábamos.

No sé qué pensarán ustedes, pero creo que al convertirnos en adultos, perdemos algo de nuestra esencia. Ya no tenemos tiempo suficiente para dedicarnos a hacer lo que nos gusta. Antes, nuestras obligaciones se reducían a ir a la escuela, hacer tarea y el resto del día lo teníamos libre. Y cuando eran vacaciones, ¡era de lo mejor! Es cierto que había cosas que nos molestaban, pero bueno, nada es perfecto. Ahora que somos adultos, si somos como la mayoría de las personas que deben trabajar para vivir, pues esto significa que tenemos que renunciar a una parte de nosotros mismos. Tenemos que cumplir con un horario, pedir permiso para poder ir de vacaciones...ya no somos dueños de nuestro tiempo. No me dejarán mentir. Muchos de nosotros no tenemos un horario fijo, conocemos la hora de entrada pero no la de salida. A veces hay que trabajar en fines de semana y todo en beneficio de la empresa.





Llegas cansado a la casa, estresado, y ya no tienes humor de nada. Comes cualquier cosa, si es que comes, y te vas a la cama. Te levantas a la mañana siguiente, sintiendo que no descansaste lo suficiente, te das un baño, desayunas y a trabajar. Y hacemos esto cinco o seis veces por semana. Nos roban nuestro tiempo, ya no solamente en nuestros lugares de trabajo, sino que las consecuencias las seguimos pagando en nuestras casas. 

Llega el fin de semana y lo que queremos es dormir. Te levantas tarde y después te das cuenta de que tienes mil cosas que hacer que no tuviste tiempo durante la semana. Lavar tu ropa, surtir la despensa, lavar tu auto, limpiar la casa, reparar algo que se descompuso...y ya se fue tu fin de semana.

Muy personalmente, creo que los días en la actualidad se pasan rapidísimo. Recuerdo que antes los días me rendían bastante bien. Podía hacer muchas cosas y hasta tiempo me sobraba. Ahora no puedo decir lo mismo. Me he convertido en un esclavo del reloj, planeando cada minuto si es que no quiero pagar las consecuencias.




Algunas personas me han dicho que el tiempo pasa igual, que ahora que somos adultos tenemos más presión y por lo tanto, sentimos que el tiempo ya no nos rinde. La verdad yo no estoy de acuerdo, pero el punto es que el tiempo que tenemos para nosotros, para hacer lo que nos gusta, cada vez es más escaso. 

Que conste que no hago referencia a aquéllos que son casados y tienen familia; son punto y aparte. Si un adulto soltero no tiene control sobre su tiempo, mucho menos una persona casada. Mis respetos para ellos.

El problema es que si quisiéramos tener más tiempo para nosotros, tendríamos que ganarnos la lotería o recibir una cuantiosa herencia, porque de otro modo, no veo cómo. O tenemos el tiempo o tenemos el dinero. Tal parece que son proporcionales inversamente. 

A veces siento que se me va la vida en cosas banales, vulgares. Que podría aprovechar mi tiempo de una mejor manera. Pero tenemos que ser realistas. No se puede vivir por amor al arte. Así como los enamorados no pueden vivir de puro amor, nosotros no podemos darnos el lujo de vivir de una ilusión.

Y es esto último lo que me frustra. Que tengamos que renunciar a lo que queremos, para poder vivir. La sociedad te dice: "Estudia", "Consigue un buen empleo", "Cásate", "Ten hijos" y demás cosas por el estilo. Y te ven como bicho raro si no haces lo que los demás hacen. Te encasillan, te critican, se mofan de ti...no pueden concebir que no todos somos iguales.

Lejos están los días de la vida disipada, sin preocupaciones. Tal vez antes vivíamos en una burbuja que nos protegía del mundo exterior y al crecer, la reventamos. Se nos ha caído la venda de los ojos y ahora vemos las cosas como realmente son. La vida se burla de nosotros, el tiempo siendo cómplice suyo.

En la adultez, tenemos más derechos, pero también más responsabilidades. Poniendo las cosas en balanza, creo que ser adolescente no era tan malo. Por lo menos en aquel entonces, equivocarse no era tan grave. Pero te equivocas de adulto y cuesta más enmendar tu error. 

Tal vez simplemente el problema es que idealizamos la adultez demasiado. Creemos que todo va a ser perfecto, pero realmente no sabemos a qué nos estamos enfrentando. Aprendemos día a día y los errores cuestan caros.

Bueno, amigos, me despido. Espero que podamos reflexionar y formar opiniones al respecto. Nos escribiremos pronto.

jueves, 29 de enero de 2015

Mi opinión sobre el Nuevo Cine Mexicano

¿Qué tal, amantes de El Silencio? Ya llegó la hora de salir del mundo real y olvidarnos de las banalidades de la vida por un rato. Hoy hablaremos de un tema del cual yo sé que hay mucha disensión: el llamado Nuevo Cine Mexicano.

¿Y qué es lo que tiene de nuevo?, me pregunto yo. ¿Mejores historias, mejores repartos? ¿Qué es lo que les viene a la mente cuando escuchan este término? ¿Les provoca curiosidad, orgullo, repulsión, les es indiferente? ¿Es sinónimo de calidad o todo lo contrario? ¿Les gusta como suena?

Personalmente, creo que el cine mexicano está atravesando por un período de crisis. Tenemos unos pocos actores que han sobresalido internacionalmente, lo mismo que directores. Pero no nos engañemos. Todo mundo sabe que el hecho de que un actor trabaje en el extranjero no quiere decir que sea buen actor. No les quiero restar méritos, no es mi intención. Pero tampoco se puede tapar el sol con un dedo, como dicen los mexicanos. Muchos de ellos están donde están porque han sabido aprovechar su imagen, ya sea porque son atractivos físicamente, porque tienen dinero (Jaime Camil, por ejemplo), porque conocen a alguien o qué sé yo. 

 El cine mexicano actual abusa de las obscenidades, desnudos y otras cosas innecesarias que resultan inverosímiles. No me dejarán mentir...cuando ven una película mexicana, seis o siete palabras de cada diez son obscenidades. Los mexicanos reales no hablan así. Pero los directores, con tal de imprimirle "realismo" a su obra, se esfuerzan hasta el cansancio por incluir estos elementos. Y no es que es me escandalice ni mucho menos, pero no es necesario ver tantos desnudos o escuchar tantas obscenidades; caen en lo vulgar. No aprenden de los directores de antaño que podían sugerir una escena sexual muy sutilmente o exponer un argumento con palabras normales. Ahora, los directores no están a gusto si no incluyen por lo menos un desnudo en sus películas o malas palabras en sus guiones. Lo mismo podemos decir de las balaceras o las drogas. Como son la realidad de nuestro país, tienen la convicción de que tienen que hacérnoslo saber.



Algo que realmente me enfurece es que echen a perder obras maestras por hacer sus propias versiones. Tal es el caso de las películas de Carlos Enrique Taboada, uno de los directores de cine mexicanos más importantes de todos los tiempos. Particularmente, quiero mencionar cuatro de sus obras: Hasta el viento tiene miedo, El libro de piedra, Más negro que la noche y Veneno para las hadas. Las cuatro son películas excelentes, pero tenían que arruinarlas unos directores sin escrúpulos. Por cierto, hace unos pocos meses ví la nueva versión de Más negro que la noche y la verdad casi salí vomitando. Tengo entendido que fue la primera película mexicana en 3D, pero ni eso la salvó. Modificaron la historia como les dio gana, la quisieron hacer más hollywoodesca, el elenco espantoso...era un bodrio, algo cómico, poco creíble. Nada que ver con la versión original.

Me da tristeza que personajes como Gael García y Diego Luna sean los representantes actuales del cine mexicano. Son reconocidos internacionalmente y no discuto su popularidad y poder mediático, pero ¿dónde queda el talento? ¿Lo relegan a segundo plano a costa de qué? Me importa poco si me tachan de malinchista, pero creo que nos merecemos más que eso. Atrás quedaron los años dorados del cine en el que figuraban estrellas como: Pedro Infante, María Félix, Dolores del Río, Katy Jurado, Ignacio López Tarso, Marga López, Silvia Pinal, Pedro Armendáriz, Miguel Inclán, Columba Domínguez, Joaquín Cordero, Arturo de Córdova, Ernesto Alonso, Rosita Quintana, Jorge Negrete, Carmen Montejo...y la lista sigue. Todos ellos fueron grandes figuras, unos verdaderos histriones. Brillaban con luz propia, derrochaban talento, se imponían en la pantalla. Les tocó una época en la que no había mucha tecnología, pero eso no importó. Aunque la historia de sus películas fuera de lo más simple, ellos nos brindaban actuaciones inolvidables. Y de los directores también es importante destacar a figuras como: Ismael Rodríguez, Roberto Gavaldón, Miguel Zacarías, Emilio "el Indio" Fernández, Luis Buñuel.

Es cierto que no todas las películas de la Época de Oro fueron buenas, pero no hay punto de comparación con las que se producen actualmente. Aunque hay unas cuantas rescatables tales como: Como agua para chocolate y La ley de Herodes. Pero de ahí en fuera, las películas buenas o por lo menos decentes, las podemos contar con los dedos de las manos. No me digan que El crimen del Padre Amaro, Y tu mamá también, Amores perros, la serie de Primera, Segunda y Tercera Noche (o como se llamen), Nosotros los nobles, Inspiración, Sexo, pudor y lágrimas y demás asquerosidades son muestra de buen cine. Aquí les dejo un fragmento de lo que digo:




La verdad, he tratado de ver las películas de esta nueva ola, pero francamente resulta imposible. Recuerdo cuando vi El callejón de los milagros. Fue peor que una tortura. Larguísima, historia plana, personajes inverosímiles, una incipiente Salma Hayek que daba pena ajena, lenguaje vulgar a más no poder (qué raro), desnudos innecesarios (de nueva cuenta, qué raro). Es de esas películas que las ves una vez y ni por error la vuelves a ver una segunda. Y si no la han visto, realmente no se pierden de nada. Podrían aprovechar esas dos horas y media para leer, comer, dormir o hacer cualquier otra cosa más interesante.

Lo que me causa risa es que los actores mexicanos se enojen porque la gente no va a ver sus películas. Se la pasan diciendo que hay que apoyar al cine nacional, que son películas de calidad, que no les piden nada a las extranjeras y no sé qué tantas patrañas más. Y como dije anteriormente, hay pocas películas rescatables que se hacen actualmente, hago énfasis en POCAS. Un buen ejemplo es Guten Tag, Ramón. Muy buena película.

Pero regresando al tema, yo creo que todo esto ha contribuido a los prejuicios y a que el cine actual tenga una mala imagen. Estoy seguro de que muchos de ustedes han escuchado comentarios como: "No estuvo mal para ser mexicana" o "Ay no, esa es mexicana" (cuando las personas que van al cine están decidiendo que película ver).

Creo firmemente que hay que apoyar las películas que valgan la pena. No vamos a ver una película simple y sencillamente porque la dirigió un mexicano o porque salen actores mexicanos. Las buenas películas deben cumplir con ciertos parámetros. Esto aplica tanto para las mexicanas como para las extranjeras.

Nos hacen falta historias frescas, directores con visiones diferentes (no estrambóticas), actores con talento, formar una nueva cultura fílmica integral. Tendremos más tecnología ahora, pero hemos perdido terreno en otras áreas. Antes era todo lo contrario. No se necesitaba de grandes efectos especiales o de presupuestos exorbitantes para hacer películas. Era un cine orientado hacia la calidad.

No crean que con todo esto quiero decir que el cine mexicano actual está mal y el de Hollywood y Europa no. Hay películas buenas y malas en todas partes del mundo. La diferencia está en que ellos tienen historias y géneros variados, mientras que las mexicanas tienen casi todas la misma fórmula. Eso sin contar sus estrategias de mercadotecnia, de las cuales nos falta mucho por aprender. 

Bueno, amigos, es todo por hoy. Espero estar pronto de regreso. ¡Hasta la vista!

jueves, 22 de enero de 2015

La importancia de la lectura

¡Hola, amigos lectores! Sean bienvenidos de nueva cuenta a El Silencio. Espero que su semana haya sido tranquila; la mía ha sido un poco ajetreada. Tenía toda la intención de publicar esta entrada el día de mañana, pero como estoy casi seguro de que me voy a dejar seducir por la pereza, pues quise prevenirme. Todos estos días estuve pensando sobre qué escribiría en mi segunda publicación. Hay tantas cosas que quisiera compartir con ustedes, pero falta tiempo o energía. Después de darle vueltas al asunto, decidí que el tema ideal a abordar sería la lectura.




Leer no solamente nos brinda conocimientos, sino que amplía nuestros horizontes, nos ayuda a poner las cosas en perspectiva, nos transporta a un mundo mágico donde nosotros mismos somos los protagonistas, nos relaja, nos ayuda a conocer mejor nuestro entorno, nos eleva como seres humanos y espirituales, nos enriquece, nos entretiene...son tantas las cosas que podría enumerar aquí que me falta espacio para hacerlo. La lectura nos da armas para luchar contra uno de los enemigos más despiadados: la ignorancia. Lamentablemente, muchas personas son presas de ella a sabiendas de que es una situación que se puede cambiar. Eso a pesar de las facilidades con las que contamos en la actualidad. Además de los libros tradicionales, ahora tenemos acceso a versiones electrónicas desde cualquier computadora o dispositivo móvil.


Tristemente debo reconocer que no desarrollé el gusto por la lectura en mis años de infancia ni incluso la adolescencia. Pero bien dicen que nunca es tarde para comenzar. Lo mejor de todo es que para beneficio nuestro, hay infinidad de géneros y subgéneros literarios de donde escoger: novelas, ensayos, poesía, teatro, biografías, cuentos, filosofía...Personalmente, me encanta la novela, particularmente los thrillers y la literatura clásica. Sin embargo, creo que es importante ser versado en un poco de todo. Lo importante es desarrollar el hábito de leer, aunque sean 20 minutos diarios.

A riesgo de que me consideren nerd (sólo un poco jeje), debo confesar que siempre trato de llevar un libro conmigo. ¿Por qué?, se preguntarán. La respuesta es sencilla: nunca sabes cuándo se presentará una oportunidad para leer. Ya sea que te encuentres de viaje, tengas unos minutos disponibles a la hora de la comida en la escuela/trabajo, antes de dormir, cuando estés dando un paseo al aire libre, son tantas las ocasiones...Y acompañado con una taza de café o una copa de vino tinto, un libro es especialmente deleitable en una tarde lluviosa. 

Me da pena que haya gente a la que no le guste leer. Yo fui uno de ellos, pero afortunadamente ya no. Unos dicen que es aburrido, que no tienen tiempo, que con los libros de texto de la escuela basta y la lista de excusas sigue. Pero como mencioné anteriormente, hay mucho de dónde escoger. Busca recomendaciones de amigos o familiares, investiga críticas de expertos literarios, únete a un club de lectura. Son tantas las formas en las que puedes comenzar. Es un proceso gradual, no digo que te va a gustar de la noche a la mañana, pero estoy seguro que poco a poco le agarrarás sabor.

Tienes que encontrar lo que te gusta. Trata de reservar un tiempo al día, ten un diccionario o computadora a la mano para buscar algo que no entiendas, usa un separador para evitar maltratar las hojas, siéntate o acuéstate en un lugar cómodo. Si sólo puedes leer un libro, bien; si puedes leer más, mejor. La verdad, yo prefiero comenzar un libro y terminarlo antes de comenzar a leer otro. Para bien o para mal, no soy un lector promiscuo. 

                                    
 

A los que les gusta el cine, leer les permitirá comparar la película con la obra en la que está basada (como ya sabemos, todas o la mayoría de las películas se basan en libros). Ya sea que prefieran ver la película y después leer el libro o viceversa, es cuestión de preferencias. Pero ya hablaré de esto en otra ocasión porque no quiero desviarme del tema. 

Así que ya no hay excusas. Lean el periódico, alguna revista, cuentos, novelas (los libros del ilustre Paulo Coelho y la serie de Cincuenta sombras no cuentan, jajaja no se crean, es una opinión muy personal). Formen su biblioteca con distintos tipos de libros. Ordénenlos por género, autor o como mejor les plazca. Compren compendios de autores para que tengan varias obras de un mismo autor en un solo libro. Platiquen con alguien de lo que leen. Es válido que no te guste un libro, a mí me pasó con el último que leí. Hay libros buenos y libros malos. A ti te toca escoger.

Bueno, amigos, es todo por hoy. Creo que me explayé un poco de más en esta ocasión, pero el tema lo amerita. Me gustaría que compartiéramos las experiencias que hemos tenido con los libros. Siéntanse con libertad de comentar abajo. Me da mucho gusto que me lean y espero que los temas de los que escribo sean de su interés. ¡Hasta la próxima!





viernes, 16 de enero de 2015

De publicidad y otras cosas molestas

¿Qué tal, amigos lectores? Sean todos bienvenidos a El Silencio. Aquí encontrarán un remanso de paz donde podrán olvidarse por un rato de sus problemas . Abordaremos temas diversos; algunos banales, otros no tanto. Escribiré sobre temas que me fascinan como el cine, la literatura, el teatro, la música,  la comida (babeando como Homero Simpson), pero también incluiré aspectos de la vida cotidiana con los cuales estoy seguro que muchos se sentirán identificados.

Algunos se preguntarán del por qué de mi nombre (y si no se lo preguntan, me importa un bledo y lo explicaré de todas formas). El silencio me ha cautivado desde que tengo uso de razón. Me permite pensar, reflexionar, conectarme con mi interior, concentrarme, en fin. Su dualidad estriba en que con él se pueden decir mil cosas y nada a la vez. De hecho hay un refrán que dice: "El silencio vale más que mil palabras". Es un elemento tan complejo que muchas veces pasamos por alto por considerarlo algo simple. Pero es un regalo que hay que aprovechar cuando se recibe. Y es por eso que espero que con mis entradas pueda ser un mensajero que se los haga llegar.





Bueno, pues entremos en materia. Hace algún tiempo que una queridísima amiga me comentó que abrió su blog y a partir de ese momento quise tener uno propio. Por diversas cuestiones, (entre un 80% y 90% flojera) lo abrí hasta ahora. No sabía qué nombre ponerme ni sobre qué escribir. Pero ahora que lo estoy haciendo, creo que no es tan difícil como lo pensaba. El caso es que me la pasaba pensando sobre el asunto, incluso en la ducha jaja. Fue en este proceso que decidí el tema de mi primera entrada: la odiosa publicidad.

¿A cuántos de ustedes les gusta la publicidad? Creo que a ninguno o muy pocos. Es un verdadero suplicio tener que soportar los comerciales en la televisión y la radio. Eso sin contar la invasión en Internet. Con la invención de este último, estamos más expuestos a la publicidad que nunca. Nos atacan por todos lados. En ningún lugar estamos a salvo de su alcance. Podemos minimizar su presencia, gracias a la ayuda de ciertas herramientas (como AdBlock, si no lo tienen, descárguenlo y me lo agradecerán), pero erradicarla por completo tal vez sea imposible. Banners, links, comerciales...de veras que esa gente no tiene límites al momento de fabricar sus malvadas ideas. En cuanto a los medios tradicionales, me enoja en gran manera que estos monstruos ya no se conformen con los comerciales entre programas, sino que ya incluyen sus anuncios dentro de los mismos. El cine tampoco se salva, aunque la táctica empleada sea diferente. Sin embargo, no deja de ser molesta la publicidad antes de ver cualquier película en una sala. Recuerdo que una vez conté 20 minutos entre tráileres de películas y comerciales. Los comerciales deberían ser utilizados como medio de tortura.

Y una de las armas más poderosas de la publicidad se encuentra en el e-mail. Por curiosidad, me incribí a unas cuantas páginas de encuestas que tienes que contestar para ganar puntos y canjearlos por productos o dinero en efectivo. Pero lo que no te dicen, es que la mayoría de las veces no vas a calificar para contestar las encuestas o que éstas son larguísimas o que te van a saturar tu cuenta de e-mail. Fui víctima de ello porque ahora que estuve de vacaciones por la temporada navideña, no revisé mi correo por unos pocos días y cuando lo abro,¡veo más de 200 correos en mi carpeta! Ya cancelé mi suscripción en todas esas páginas y aún me siguen llegando correos, en menor cantidad pero igual de molestos. Mi consejo es:¡No caigan en su trampa! Todo empieza como una bola de nieve que conforme va rodando cuesta abajo, se hace más grande...pero llega un punto en que pierdes el control. Tal vez les pueda parecer una exageración, pero está muy lejos de serlo.

Habrá quienes estén a favor y en contra de la publicidad. Personalmente, creo que es un mal necesario (posiblemente yo tenga que recurrir a ella para promocionar mi blog), pero debe haber límites. ¿Qué podemos hacer? ¿Hay alguna esperanza? La verdad lo desconozco. Si hay alguien que lo sepa, por favor, coméntelo abajo.

Bueno amigos, es todo por hoy. Me despido y espero estar pronto de regreso, Todavía no sé con qué frecuencia escribiré. Todo dependerá de mi tiempo disponible, pero sobre todo de mi humor. Además, apenas le estoy aprendiendo a esto. El diseño que escogí me parece un poco rudimentario, pero conforme vaya aprendiendo, iré haciendo los ajustes necesarios. Au revoir!