Buscar este blog

sábado, 12 de septiembre de 2015

En mis tiempos...

¿Qué tal, amigos de El Silencio? ¿Cómo los ha tratado la vida? Yo contando los días para el próximo puente jaja. Aunque para eso todavía faltan más de dos meses. Mejor a lo que nos compete.

Recuerdo mi niñez con cierta nostalgia. Tuve momentos alegres, otros tristes, pero puedo decir con certeza que fue cuando más feliz fui. Ya la adolescencia fue diferente, ya saben, ese proceso de autodescubrimiento que es francamente insufrible. Pero regresando al tema de la niñez...recuerdo que mis padres y abuelos se asombraban del comportamiento de los niños en ese tiempo, diciendo que en sus tiempos las cosas eran muy diferentes, que los niños eran más respetuosos, obedientes, inocentes, etc. Y yo me pongo a ver a los niños de ahora y no puedo evitar hacer las comparaciones con el tiempo en que yo fui niño. Si en mis tiempos la inocencia infantil ya estaba desapareciendo, en la actualidad es nula o inexistente. Obviamente no puedo generalizar, porque estoy seguro de que existen honrosas excepciones, pero lamentablemente la mayoría de los niños modernos no son la sombra de lo que fuimos nosotros en nuestros tiempo. Y no lo digo con el afán de vanagloriarnos ni mucho menos, sino para poder entender la situación que nos aqueja con los niños de hoy en día. 




Partamos de la premisa de que los niños de hoy no son educados por los padres sino por la tecnología (entiéndase la TV, videojuegos, Internet). Los niños ya no salen a la calle a jugar. Prefieren estar encerrados jugando al Xbox o Play Station o usando el Internet. Además de estar dañando sus cerebros con tanto jugar (ya se ha demostrado médicamente que no es recomendable que los niños pasen tanto tiempo en frente de un videojuego/computadora), dejan de hacer ejercicio y prefieren comer chatarra mientras juegan, lo cual a su vez deriva en mayores índices de sobrepeso infantil. El problema es que ya es muy común que ambos padres trabajen, por lo que los niños/adolescentes se la pasan solos en sus casas, o en casa de la abuela y de quien reciben la "educación" es de los videojuegos y el Internet. Y qué decir de los benditos smartphones. Ahora cualquier escuincle de cinco años tiene uno y se la pasa embelesado con él, tanto que no participan en las conversaciones familiares o reuniones sociales. Totalmente reprobable. 
Los niños de hoy tienen cuenta de Facebook desde antes de los diez años. Tienen correo electrónico, chatean, suben videos a Internet, conocen los mil usos de las aplicaciones para teléfonos móviles...son todos unos prodigios de la tecnología. Y por lo mismo están más expuestos a tanta porquería que hay en la red. Y los padres lejos de reprobarlos, les aplauden sus proezas.




Vas por la calle y no es raro que de repente veas a un niño peleando o diciendo obscenidades. Dicen palabras que si mi mamá me hubiera escuchado decirlas a esa edad, me torcía la boca de un buen golpe. Pero los niños y adolescentes modernos fuman, beben, dicen obscenidades. Niños y niñas, sin distinción. 
Los niños crecen antes de tiempo. Quieren comerse al mundo. Las niñas comienzan a maquillarse desde temprana edad. Es normal que los niños y niñas de ahora tengan pareja, pero eso no es lo peor del caso, sino que ejercen su sexualidad irreponsablemente. ¿Cuántos casos no hemos visto de niñas/adolescentes embarazadas? Inocencia interrumpida.




Los niños/adolescentes de ahora tienen cara de ángel pero alma de demonio. En la escuela tratan de establecer su dominio. Molestan a sus compañeros, les pegan, los insultan, los humillan. Y no digo que eso sea algo nuevo; siempre ha existido. Pero es alarmante que todo sea tan descarado ahora. Todos los días nos enteramos de que en una escuela agredieron a una persona. Que estaban jugando a la violación, al secuestro...Eso ya no es bullying, es maldad pura. Merecen ir a la cárcel, pero bajo el estúpido argumento legal de que son menores de edad y no pueden ser juzgados como adultos, no pasa de que los expulsen o suspendan, tal vez pagar una multa, pero de ahí no pasa. Sí saben lo que hacen, actúan con premeditación, alevosía y ventaja. No tienen escrúpulos y de grandes van a ser unos delincuentes que van a ser una carga para la sociedad si no los corrigen a tiempo. Creerán que exagero, pero no.




Los niños de hoy son voluntariosos. Hacen lo que les viene en gana. Manipulan a sus padres. No los repetan. Viven para sí mismos. Son impulsivos. No miden las consecuencias de sus actos. Son desobedientes, contestones. Ven la violencia como algo normal.
A los niños ya no los engañas con Santa Claus o el viejo del costal o el Coco. Cuando tú vas, ellos ya vienen. Conocen temas de sexualidad y drogas. Compiten entre ellos para ver quién se acuesta primero con quién o quién aguanta meterse más pastillas. Ya no les interesan los juegos infantiles, quieren ser unos adultos.


Hace unas pocas semanas, nos pidieron ayuda unas personas porque su hijo de doce años se había metido en tremendo problema. Resulta que hicieron una "sesión fotográfica" en la que le tomaron fotografías a una muchacha desnuda y las subieron a Facebook. Los padres de la "niña" estaban fúricos y estaban buscando al muchachito para arreglar cuentas con él. Los padres del "niño" nos pidieron que lo escondiéramos mientras se arreglaba la situación. Cuando sucedió todo esto, la verdad no me sorprendí porque era algo que ya sea veía venir. Este muchachito llegaba tarde a su casa porque andaba de reventón con sus amigos. Llegaba incluso a las cinco de la mañana del día siguiente. Sus padres ocasionalmente le llaman la atención, pero igualmente lo dejan salir. ¡Apenas tiene doce años! ¿Cómo es posible que lo dejen estar fuera de la casa a altas horas de la noche? ¿Haciendo quién sabe qué? No creo que esté rezando o visitando a los enfermos en un hospital.
 A ver si al rato no les sale con que van a ser abuelos.




En mis tiempos, recuerdo que jugábamos en la calle y nos divertíamos mucho, a veces nuestras mamás tenían que ir por nosotros porque no nos queríamos meter a la casa jeje. Vivíamos según nuestra edad. Nos enseñaron a saludar, a hablarles de usted a los mayores, a decir "gracias" y "por favor". Nos dejaban salir, pero siempre nos ponían una hora para regresar y si no lo hacíamos, nos iba muy mal. Nos castigaban si no nos comportábamos. No se dejaban chantajear por nosotros. Nos enseñaban a obedecer y a no cuestionar sus decisiones. Lamentablemente, todo esto se ha ido perdiendo con el tiempo porque al parecer las nuevas generaciones tienen otra mentalidad y los padres lo permiten. En lo que a mí respecta, estoy orgulloso de decir que en mis tiempos, las cosas eran diferentes...y mejores que ahora. 




Buenos, amigos, me despido por hoy. ¿Y ustedes qué opinan? Au revoir!

sábado, 5 de septiembre de 2015

Un lugar especial en el Infierno

¿Qué tal, amigos de El Silencio? Pues acá en EE.UU. tenemos puente (fin de semana largo, el próximo lunes conmemoramos el Labor Day o Día del Trabajo). Aunque para mi desgracia, no podré aprovecharlo como quería. Por problemas personales (entiéndase $$), no pude salir de viaje como lo había planeado. Así que me tendré que quedar en casa con mis libros y películas. En otras circunstancias estaría feliz, pero no en esta ocasión. En fin...

Esta semana recibí un comentario que me recordó lo nefastas que pueden ser unas personas. No entiendo su afán de decir cosas que no vienen al caso. Quiero creer que algunas personas pecan de imprudentes sin querer, pero no dudo que hay muchas que lo hacen deliberadamente. Ya sea porque están frustrados o porque así es su naturaleza. Se escudan bajo el argumento de que es una broma, te guiñan el ojo o se inventan algo que ni ellos mismos se creen. Incluyo aquí a los familiares que se la pasan preguntando que para cuándo te casas, para cuándo los hijos, etc. (principalmente las tías, tienen un don innato para estas cuestiones). ¿O qué tal las personas que se  pasan criticando a los demás? Que si estás gordo/delgado, que te ves mal, que hiciste algo mal...simple y sencillamente nunca les das gusto. Y el problema es que no pierden la oportunidad de hacértelo saber. Son unos expertos en hacer bromas de mal gusto, hacer comentarios mordaces...No se pueden concentrar en sus vidas, tienen que pasársela arruinándosela a los demás. ¿Qué demonios les importa si hice o deshice? Estas personas conforman el primer grupo de merecedores de un lugar especial en el Infierno.



 Otro grupo que también tiene mi desprecio es aquél conformado por los conductores (de vehículos, los de televisión son punto y aparte) imprudentes. Muchos accidentes son provocados por los descuidos de esta raza subhumana. ¿A cuántos ejemplares de esta especie no hemos visto hablando por celular al momento de conducir? ¿O enviando mensajes de texto o revisando x aplicación? No se pueden esperar a llegar a su casa. O las mujeres maquillándose mientras conducen.
Los que no reducen la velocidad cuando está lloviendo. ¿A poco no saben que cuando el pavimento está mojado, las condiciones para conducir cambian? Los frenos no responden igual, el pavimento está resbaladizo y la visibilidad disminuye drásticamente. Eso sin contar que cuando hay charcos y ven gente cerca, no tienen la delicadeza de reducir la velocidad para no mojar a las pobres personas. Ya me ha pasado que me mojan así y no es nada agradable.
Los que se te pegan mucho por detrás. Cuando vas en la calle, nunca faltan los conductores que van muy cerca de ti. De repente tienes que frenar rápidamente y como el vehículo de atrás no llevaba su distancia, pues se impacta con tu vehículo.
Los que no respetan los señalamientos viales. No sé si son ciegos, tarados o qué. Se pasan los altos, las luces rojas, los señalamientos de ceder el paso, no respetan las lineas que demarcan los cruces peatonales, no respetan los cajones de estacionamiento para gente discapacitada, dan vuelta en u donde está prohibido, se meten en contra, invaden carriles desvergonzadamente, carecen de toda cultura vial. Lo peor de todo es que ni les pueden reclamar ni nada porque hasta se hacen los ofendidos y se enojan, por decir lo menos. ¡Cínicos!
Los que aceleran cuando ven que los vas a rebasar o que te vas a cambiar de carril. Este subgrupo merece una tortura especial.
Los conductores de tráileres. Son unas verdaderas bestias para conducir. No puedo generalizar, pero sí me atrevo a asegurar que la mayoría son pésimos conductores. 



Los indecisos/lentos que hacen filas en cualquier lugar. Esto aplica a filas en tiendas, restaurantes y cualquier otro lugar donde haya filas que entorpecer. Es sumamente molesto que haya gente que apenas se pone a revisar el menú en un restaurante cuando ya es su turno de ordenar, siendo que pudieron haberlo visto mientras estaban esperando en la fila. ¿O qué me dicen de las personas que hasta el momento de pagar sacan el dinero o tarjeta de crédito? Especialmente cuando se trata de mujeres con bolsos grandes llenos de quién sabe cuántos artilugios y se tardan en encontrar lo que buscan. Como si tuviéramos todo el día para esperar. 




Los que te dejan plantado o te cancelan de última hora. Es comprensible que hayas hecho planes con alguien y que repentinamente a tu amigo le surja un contratiempo. Pero al parecer hay personas a las que se les hace costumbre (hablo con conocimiento de causa). ¿Y qué tal esas personas que siempre llegan tarde? Les llamas y dicen que ya van en camino siendo que ni siquiera han salido de su casa y posiblemente ni se han arreglado. Con este tipo de personas ya ni te dan ganas de hacer planes.



Los jefes que se inventan juntas de último minuto, que te obligan a quedarte tarde o ir a la oficina en fines de semana o días festivos, que te monitorean todo el tiempo (hasta cuando vas al baño), que te encargan algo cinco minutos antes de la hora de salida y lo quieren de ya, sólo por nombrar algunos. Se ponen muy exigentes con la hora de entrada y demás (todo a su conveniencia, obviamente) y uno que se friegue. Yo creo que estas personas merecen algo peor que el Infierno.



Las vecinas chismosas. Si lo sabré yo. Conocen tu vida hasta mejor que tú. Saben lo que pasa en cada casa de la cuadra. Saben si alguien se quedó sin empleo, si terminó su relación con alguien, si debe dinero en Coppel (o cualquiera de esas tiendas que te venden a crédito), a donde se fue Juan de vacaciones, en fin...Realmente me intrigan sus habilidades de adquirir información, mucho más eficientes que cualquier agencia de inteligencia gubernamental. Pero ni eso las libra del Infierno. Y menos si son del tipo que te reportan con la policía por escandaloso cuando haces una fiesta en tu casa, sin importar que rara vez las haces.




Los cobradores. Bueno, no solamente ellos sino los que siempre nos ponen como referencia cuando solicitan un crédito/préstamo. Y es que muchos de nuestros queridos familiares y conocidos tienen la maldita costumbre de dar nuestros números de teléfono a estas empresas. Tiempo después, ya que se atrasaron con el pago, los cobradores te hostigan por teléfono para decirte que fulano debe no sé cuánto en una tienda o en el banco. Te llaman sin cesar por teléfono hasta que te cansas de decirles que esa persona no vive ahí y terminas por decirles que no los conoces. Les dices hasta de lo que se van a morir. Ya no sabes en qué idioma hablarles. Pero las llamadas siguen...
De la mano de los cobradores van los vendedores. Justamente mientras estaba escribiendo esta entrada, tocó un vendedor a mi puerta para ofrecerme que me cambiara de compañía de luz. Me explicó los beneficios que obtendría con ellos y lo avariciosas que son las demás compañías. No quitaba el dedo del renglón. Quería que metiera solicitud para ver si calificaba y así obtener una venta. Les dices una vez que no y debería ser suficiente, pero no es así. Siguen insistiendo hasta que te hartan y terminas por correrlos de la casa. Uno entiende que es su trabajo, pero es realmente insoportable que te molesten por teléfono o en persona. Un verdadero suplicio.




Los hipsters que tristemente están tan de moda. Muy particularmente me refiero a todo ese grupo de personas que se creen revolucionarias/anarquistas, que están inconformes con el gobierno, etc. El problema no es que estén inconformes, de hecho me parece perfecto que lo estén, pero el problema es que crean que por publicar una frase, foto, video o noticia en las redes sociales, van a cambiar el rumbo del país o incluso del mundo. ¿Cómo es que aquellos personajes ilustres de la Independencia y la Revolución y de otras luchas lograron su cometido? No contaban con la tecnología que tenemos ahora, pero eso no fue obstáculo. Se los dejo de tarea.




Los padres que no controlan a sus hijos. Y antes de que se me eche encima la sociedad de padres de familia, quiero explicar el contexto. Me refiero a aquellos padres que no les llaman la atención a sus hijos viendo que están haciendo una travesura, sobre todo cuando están en casa ajena. O a los padres que no tienen consideración por los demás. Me pasó una vez que fui al cine y estaba un matrimonio con un bebé. El bebé comenzó a llorar (más que llorar, gritar, como si lo estuvieran matando) y los padres no podían callarlo. Ahora bien, sé que es inevitable que un bebé llore, pero uno de los dos se podría haber salido de la sala para calmar al bebé y regresar después, pero no lo hicieron. Se trata de consideración a los demás. No se necesita ser padre para entenderlo.




Para finalizar, quiero aclarar que cuando hablo del Infierno, no lo hago en un sentido literal, simplemente es una manera de expresar mi repudio por las personas mencionadas anteriormente. Algunos de ustedes no creerán en el Infierno, siéntanse libres de sustituirlo por otro lugar o situación. Podría seguir y seguir con la lista, pero nunca terminaría. ¿Qué opinan ustedes, amigos lectores? Au revoir!





domingo, 30 de agosto de 2015

Verdades que duelen

A veces quisiéramos tapar el sol con un dedo o hacernos de la vista gorda, pero eso no quita que algo sea verdad.  Y es que hay verdades que a veces quisiéramos ocultar y que tratamos de ignorarlas, pero ahí están. No importa lo que hagas, esas verdades nunca dejarán de existir. Dicen que la verdad no peca, pero incomoda. Yo prefiero decir que hay verdades que duelen. A continuación, explico algunas de ellas:

Siempre habrá alguien mejor que tú. Y es que, muy a nuestro pesar, no podemos ser el número uno en todo. Ya sea en alguna materia de la escuela o en cualquier otra faceta de la vida, siempre habrá alguien que haga las cosas mejor que nosotros, que sea más inteligente, que tenga más carisma, que sea más atractivo/a, que tenga más dinero, en fin. Por eso nunca es bueno compararse con los demás. Podemos salir perdiendo.



Todo tiene un límite, incluyendo nuestras capacidades. Por más que duela, debemos reconocer que hay cosas que nunca podremos lograr. Está bien soñar, pero también debes ser consciente de tus limitaciones. A lo mejor hay cosas que quieres aprender y por más que estudias y practicas, no logras aprenderlas o dominarlas. Quieres ser cantante, pero no tienes voz y por más clases que tomas, el canto simplemente no se te da, no tienes el don. Quieres ser actor, pero por más que te esfuerzas, el resultado es patético. Y la lista sigue. Bien dicen: "Zapatero a tus zapatos". En lugar de enfocarte en lo que no puedes hacer, busca lo que sí puedes hacer bien.




El amor no es suficiente para ser feliz. La Biblia dice: "No sólo de pan vivirá el hombre...". Yo le agregaría: "ni de amor tampoco". ¿Cuántos jóvenes vemos hoy en día que se casan o que viven juntos y tienen hijos sin pensar en el futuro? Sin tener estudios o un trabajo digno, algo ahorrado. Creen que el amor los sacará adelante y que podrán vivir en la miseria, soportarlo todo. Pero no se dan cuenta de que el amor no va a pagar sus deudas ni les va a dar de comer. Hay un dicho que dice que cuando el hambre entra por la puerta, el amor sale por la ventana. No hay nada más cierto que esto.




No puedes cambiar el pasado. Ya cometiste errores, no los puedes borrar. No puedes eliminar esas cicatrices. El pasado nada ni nadie lo pueden cambiar. Es inevitable no equivocarse, pero esfuérzate por evitarlo. Pondera mejor tus opciones. No tomes decisiones a la ligera. Las consecuencias pueden ser desastrosas. Aprende de tus errores y no los cometas más.




Los amigos los cuentas con los dedos de las manos. Puedes ser la persona más popular, tener muchos "amigos", divertirte, salir a pasear, en fin, pero cuando tienes algún problema, son muy pocos los que van a estar ahí para tenderte la mano. Dicen que los verdaderos amigos se conocen en las situaciones difíciles, no cuando todo está bien. Por eso estudia muy bien con quienes te relacionas. ¿Son verdaderamente tus amigos o simplemente te buscan porque pueden obtener algún beneficio de tu parte?




Algún día morirás. No importa que tengas un régimen estricto de alimentación y ejercicios. Puedes vivir algunos años más, aunque no es garantía tampoco. Ha habido casos de deportistas que mueren de un ataque al corazón y eso que llevaban una vida muy sana. Con esto no quiero decir que no te cuides, pero sé consciente de que no estamos exentos de morir.




Ser buena persona no te evita el sufrimiento. Podrás ser la persona más noble, el amigo más fiel, el mejor empleado, el hermano confiable, una buena persona en todos los sentidos, pero tal pareciera que esto atrae más al sufrimiento. A veces pareciera que la vida nos inflige castigos que se supone deberían ser para aquellos infames, personas malvadas, malnacidas y lo único que podemos hacer es preguntarnos el por qué la vida nos castiga a nosotros y no a ellos. Y es en ese momento cuando te preguntas si no sería mejor ser una mala persona porque a ellos sí les va bien.




 
Si algo no es para ti, ni aunque te pongas. La vida nos da muchas sopresas, algunas desagradables. Tratas de nadar contra la corriente, tratas de alcanzar un objetivo, te esfuerzas día a día, pero al final te quedas con las manos vacías. Perdiste tiempo, dinero, energía, ¿y todo para qué? ¿Les suena familiar?

Y ustedes, amigos, ¿qué verdades les duelen? Au revoir!

domingo, 23 de agosto de 2015

Problemas de cinéfilos

¡Qué tal, amigos de El Silencio! Dormingo o prelunes, como prefieran ustedes. Mañana comienza la semana laboral para muchos de nosotros, así que hay que aprovechar nuestras pocas horas de libertad.

Hoy quiero hablar de un tema que me interesa mucho: el cine. Y es que ¿a quién no le gusta? El cine nos permite transportarnos a otros mundos, vivir otra vidas, desarrollar nuestra imaginación. Nos ayuda a escapar de nuestros problemas, a entretenernos, a formarnos como los seres complejos que somos. Tal vez me gusta mucho porque es hermano de la lectura, otro de mis intereses. Trato por lo menos de ver dos películas a la semana, pero no cualquier película. Es importante ser selectivo. Hay tanta variedad de películas de donde escoger que a veces uno se siente abrumado. Eso sin contar con la infinidad de problemas a los que tenemos que enfrentarnos los verdaderos cinéfilos.





Los que son como yo no me dejarán mentir. Si les gustan las películas antiguas como a mí, sabrán que a veces es sumamente difícil conseguirlas. Estoy seguro de que para muchos de nosotros el Internet es la primera opción. Gracias a YouTube y muchas otras páginas de streaming tenemos acceso a una extensa variedad de películas en español y otros idiomas. Otra opción es descargarlas mediante los torrents, muchas veces incluso con subtítulos y otras funciones más. O las puedes rentar en un videoclub, aunque estos establecimientos por lo regular cuentan con películas más recientes. Otra opción es comprarla, aunque después tengas el amontonadero de DVDs en tu casa. Puede que la película ni te haya gustado y ya invertiste en ella. En fin, mi punto es que incluso con las opciones mencionadas anteriormente, a veces es difícil conseguir una película. Me he visto obligado a buscar películas en sitios de Internet en otros idiomas y después buscar los subtítulos correspondientes si la película no estaba en inglés o español. Cuando ni siquiera las encontré para streaming o descarga, tuve que buscar exhaustivamente quién las tenía a la venta. Recuerdo que cuando estaba buscando unas películas de María Félix casi me daba por vencido porque no las encontraba por ningún lado, hasta que di con una tienda de películas ubicada en Miami. Tienen una página en Internet, pagas con PayPal y te envían tu pedido. Es un poco tardado y costoso, pero me vi obligado ya que no encontré esas películas en otra parte. La última vez que les hice un pedido, ya había transcurrido un mes y no me contestaban los correos electrónicos o llamadas (cambiaron el número de teléfono). Estaba fúrico, hasta que encontré otra manera de contactarlos, les dije hasta de lo que se iban a morir y a los poco días me llegó mi pedido. Al parecer mi pedido nunca se procesó porque tuvieron problemas con el sistema, pero el importe ya lo habían retirado de mi cuenta bancaria. Qué conveniente. Ha sido toda una odisea conseguir ciertas películas.




Otro problema al que nos enfrentamos los cinéfilos es cuál película ver cuando vas al cine o cuando quieres verla en la TV o Internet. En lo particular, tengo una lista de películas que quiero ver (llámenme ñoño jaja) y cuando tengo la oportunidad de sentarme a ver una película, no sé por cual decidirme. A veces tengo que considerar el tiempo porque como ustedes sabrán hay películas larguísimas y en ocasiones no dispongo de tanto tiempo. También me gusta leer las críticas de expertos y otros cinéfilos al momento de elegir una película, aunque en mi experiencia esto es muy subjetivo. Me ha tocado ver películas que han ganado infinidad de premios y que son aclamadas por todo mundo pero que son una reverenda porquería. Por lo cual les advierto que el hecho de que una película tenga buenos comentarios no es ninguna garantía favorable.




Si vas al cine con alguien, es probable que tengas que ceder porque los demás quieren ver determinada película y tú no, o al revés. O cuando se juntan en la casa de alguien. Todos quieren ver X película, aunque sea un bodrio y pues uno se tiene que resignar. Por eso no siempre es bueno estar acompañado cuando vas a ver una película.

No tener con quien hablar de cine. Es de lo peor que nos puede pasar. Y es que es un tema que tristemente tenemos que evitar cuando no estamos rodeados de cinéfilos como nosotros. ¿Cuántas veces no hemos querido hablar de determinado filme, de actores, de directores, de la fotografía, de los significados ocultos en el filme? Si te pones a hablar sobre el tema, corres el riesgo de que nadie te entienda y hasta pareciera que estás hablando solo. Gracias a Dios tengo unas pocas personas con las que puedo hablar libremente del tema, pero realmente es frustrante cuando quieres hablar de cine y no tienes con quien.




Lidiar con cinéfilos falsos. Desde mi punto de vista, ser cinéfilo no solamente implica que te guste el cine y que veas muchas películas sino que también formes un criterio al respecto, que desarrolles tu mente, que analices todo. Si bien es cierto que hay para todos los gustos, no creo que por esto debas ver una película nada más porque sí. Está bien que de vez en cuando veas algo "dominguerón" (como decimos en México) o "marujón" (como dicen mis amigos españoles), pero si tu acervo cinematográfico se reduce a películas como la abominable saga de Rápido y furioso u otros filmes por el estilo, pues tenemos un problema.

El cine de arte. Lamentablemente hay muy pocos espacios donde se exhibe. A últimas fechas algunos cines cuentan con salas exclusivas para este tipo de filmes. También tenemos espacios como la Cineteca (en Monterrey), pero que nos quedan lejos. Aunque vale la pena hacer el esfuerzo. No sé si la falta de espacios de este tipo sea porque a la gente no le interesa o si no les interese porque no hay espacios. ¡Ah! y si te gusta el cine de arte, voltea a tu alrededor y te darás cuenta que la sala está llena de viejitos o hipsters. Tomen nota.


Y ustedes, amigos cinéfilos, ¿a qué otros problemas se han enfrentado? Au revoir!

domingo, 16 de agosto de 2015

Y vivieron felices por siempre

¡Hola, amigos! Ya estoy de vuelta después de una larga y angustiosa semana. ¿Cómo los ha tratado la vida?
Hoy abordaré un tema del que se ha hablado hasta el cansancio y con el cual todos estamos familiarizados. Y es que es inevitable porque lo vemos hasta en la sopa: el matrimonio.




Muchos de ustedes (me incluyo) hemos sido cuestionados de una u otra forma del por qué no nos hemos casado. No falta la tía entrometida (cualquier familiar en realidad, pero en mi experiencia las tías son las más comunes) que no desaprovecha la oportunidad en cada visita de preguntarte si ya tienes novio/novia o para cuándo la boda. De tantas veces que preguntan, optamos por desaparecer de las reuniones familiares. No es nada grato ser el objeto de estas conversaciones.
Y es que a nuestros familiares y a la sociedad en su conjunto les parece incomprensible que no te hayas casado cuando llegas a cierta edad. No faltan las bromas, los comentarios desafortunados, las aburridas anécdotas, los consejos no solicitados, las personas que te quieren presentar a x persona para ver si se da algo, en fin...
Me parece de muy mal gusto que las personas sean señaladas porque no son casadas. Llamar "solterona" a una mujer que nunca se ha casado o "joto" a un hombre de cierta edad que tampoco se ha casado, es una muestra tajante de ignorancia y estupidez, por no decir otra cosa.
Honestamente, no entiendo por qué les parece inconcebible que haya personas cuya máxima realización no sea casarse y tener hijos. Y se encargan de hacértelo saber de mil formas. Fotos/publicaciones en sus redes sociales, comentarios en reuniones, en fin. Te restregan su felicidad en tu cara hasta el cansancio. No desaprovechan una sola oportunidad para contarte las maravillas del matrimonio y la familia.




No me malentiendan. No estoy en contra del matrimonio y la familia como tales. Estoy en contra del estigma del que la sociedad nos ha hecho víctimas. No entienden que no todos somos iguales, que no todos nacieron para ser esposos y/o padres, que ser soltero a cierta edad no te hace menos hombre o mujer. Por el contrario, se encargan de hacerte sentir mal, incompleto, infeliz. Quiero creer que no todos lo hacen conscientemente, aunque la verdad es difícil creer esto.
Ya me sé de memoria los argumentos a favor del matrimonio y la familia. "Es que no te has enamorado", "es que no has conocido a la persona indicada", "tener hijos es lo mejor", y la lista sigue y sigue. Hasta la fecha, no he encontrado ningún argumento convincente a favor del matrimonio y formar una familia. En lo personal, no sé si algún día me voy a casar; no niego la posibilidad. Pero lo que sí sé es que no me entusiasma la idea de perder mi libertad, atarme a alguien, cambiar pañales, renunciar a mi persona para centrarme en mis hijos y demás cosas por el estilo. Al menos no es algo que busque en el corto plazo. Quiero viajar, conocer gente, alcanzar metas profesionales y personales, hay tantas cosas que quiero hacer que difícilmente podría hacer si tuviera una familia.

Ahora les voy a voltear la tortilla (como decimos en México). ¿Por qué se casa la gente? ¿Por qué/para qué tienen hijos? ¿Porque todo mundo lo hace? ¿Porque le temo a la soledad? ¿Porque no quiero que me señalen los demás? ¿Porque eso es la felicidad? ¿Porque es lo que se espera de mí? O simplemente no sé. Honestamente, me parece patético. Además, creo que el matrimonio es algo que debe tomarse con seriedad. No se trata de casarse y divorciarse al poco tiempo después porque las cosas no funcionaron. No se trata de traer hijos a este mundo para que solamente sufran porque los abandoné. No se trata de simplemente tirar todo por la borda porque resulta que no era lo que yo esperaba.
Si estás casado y tienes unos hijos maravillosos, ¡qué bueno por ti! Pero no nos quieras vender la idea a los demás. Lo que es la felicidad para ti puede significar todo lo contrario para mí. ¿O es que acaso eres tan infeliz que quieres que los demás lo sean también? Dejo esta última pregunta en el aire.

Bueno, amigos, es todo por hoy. Au revoir!

sábado, 8 de agosto de 2015

El peor asesino

Lunes. Suena el despertador. "¡Es hora de levantarte, flojo!", es lo único que le falta gritar al maldito aparato. Estás sumamente cansado porque obviamente dos míseros días no son suficientes para reponerte de todo el ajetreo de la semana. Te levantas, te das un baño, desayunas algo, preparas tu lonche y a trabajar. Te pasas la mayor parte del día en la oficina o donde sea que trabajes. Llegas a tu casa en la noche, exhausto, estresado, sin ganas de hacer nada. Prácticamente llegas a cenar y dormir. El fin de semana te dedicas a dormir y si tienes dinero y energía, sales a algún lado a pasear. Se termina el fin de semana y volvemos a empezar.

¿Les suena familiar la escena anterior? Lamentablemente este es el pesar de muchos de nosotros. Llegas a un punto en que todo se vuelve repetitivo, mecánico. No hay nada nuevo o son pocas las cosas nuevas. Te conviertes en un robot. Te vuelves un esclavo del tiempo. Anhelas los fines de semana con todas tus fuerzas. Crees que vas a poder descansar y hacer mil cosas, pero el fin se va en un abrir y cerrar de ojos. Todos los días es la misma historia. Las mismas caras, los mismos problemas, las mismas preocupaciones...La monotonía se vuelve una constante en tu vida, se convierte en tu mejor amiga. Todo parece carecer de sentido. Pasa el tiempo y esperas que las cosas cambien. Te engañas a ti mismo con falacias ridículas, sueñas con castillos en el aire. Y todo se esfuma al final como vapor. Puede que aún seas joven, pero ya no tienes el entusiasmo de antaño. El futuro ya no te emociona. Te has entregado en cuerpo y alma a la rutina, el peor de los asesinos. Porque vivir una rutina es estar muerto en vida. Es vender tu alma al diablo. Día a día nos sumergimos más en ese mar. Poco a poco perdermos los sentidos. La vida se vuelve una carga. Nadie nos dijo que sería así. Cuando éramos niños, pensábamos que la vida de adulto sería lo máximo. ¡Si tan sólo alguien nos hubiera dicho la verdad!

Algunas personas caen en depresión, naturalmente. Y es que no es para menos. Somos seres tan complejos que en el deambular por la vida, una parte de nosotros muere. Ya no tenemos sueños ni aspiraciones. Nos convertimos en máquinas. Perdemos nuestra voluntad. Somos como ovejas rumbo al matadero. Escuchas infinidad de consejos; algunos porque los pides, otros porque te los dan aunque no los pidas. Te dicen que te aferres a algo, que no pierdas las esperanzas, que la vida es bella y no sé qué cosas más. Pero si algo he aprendido es que no hay soluciones estándares. Las personas te pueden decir mil cosas, pero solamente tú sabes por lo que estás pasando. Creen que te ahogas en un vaso de agua, pero no saben de las guerras en las que estás peleando.

Si no estás pasando por esto, me alegro por ti. Espero que nunca lo experimentes. La rutina es de lo peor que te puede pasar. Se adueña de tu vida, se convierte en tu amo y señor. Te domina a su antojo, como a un títere.

No te voy a dar recomendaciones milagrosas para cambiar tu situación. Lo único que te puedo decir es que tú eres el único que puede acabar con ese asesino. Nadie lo hará por ti. En tus manos está tu liberación.

domingo, 2 de agosto de 2015

La realidad de vivir en EE. UU.

¡Qué tal, amigos de El Silencio! Domingo otra vez, o como yo prefiero llamarlo, prelunes. Realmente el fin de semana se va en un abrir y cerrar de ojos. Pero bueno, no lo podemos remediar, así que a lo que nos compete.

Quisiera aprovechar esta oportunidad para explicar algunos puntos sobre los cuales hay cierta confusión o desinformación en relación al modo de vida en EE. UU. En particular a las personas que viven en otros países. Y es que muchas personas creen que la vida aquí es de color rosa, pero esto dista mucho de la realidad.




Primeramente, quiero aclarar que escribo a partir de mis experiencias. Tal vez alguno de los que pasen por aquí tenga algo diferente que contar y por lo mismo tenga una opinión diferente. Mi intención más que criticar es poner las cosas en perspectiva para que la gente que vive fuera de EE. UU. pueda entender un poco mejor la realidad que vivimos los que residimos aquí.

Comencemos por el aspecto económico. Como todos sabemos, EE. UU. es la primera potencia a nivel mundial (lo cual está pronosticado que cambie en un futuro no muy lejano). Esto significa que sus ciudadanos cuentan con un nivel de vida por encima de los países subdesarrollados. Pero esto no quiere decir que no haya pobreza o desempleo. Aquí también es posible ver gente pidiendo limosna en la calle, gente subempleada o incluso desempleada. Vas a una agencia de empleo y está repleta. Aunque para no ser injusto, debo mencionar que el nivel de desempleo ha disminuido en los últimos años.

Mucha gente emigra a este país para buscar mejores oportunidades de vida. ¿Quiénes no hemos escuchado hablar del sueño americano? Lo que tal vez no sepan es que este sueño a veces se convierte en una pesadilla. Es cierto que hay empleos que pagan bien, pero hay muchos que sólo te pagan el mínimo o poco más del mínimo. En Texas, el salario mínimo es $7.25 la hora, lo cual realmente no te alcanza para nada. Mucha gente simplemente convierte el dólar a peso y te dicen: ¡es mucho! Pero no se ponen a pensar que la vida acá es muy cara también. Un dólar aquí es como un peso.





Una persona con ingreso promedio puede comprar una casa, pero pasando apuros. Es cierto que puedes comprar propiedades baratas, de repente cuando sale una oportunidad, pero una casa decente te sale alrededor de unos 90,000 dólares. Y si se te descompone algo y no eres de los "hágalo usted mismo", prepárate para desembolsar porque cualquier electricista, plomero, albañil, jardinero, carpintero, etc. te cobra una buena cantidad por pequeño que sea el "trabajito". Ahora bien, si piensas en rentar, por lo menos estamos hablando de unos 500 dólares mensuales más aparte los servicios. Y si solamente trabaja el esposo, pues háganle cuentas y entenderán el problema al que se enfrentan millones de personas en este país.

Aquí estás a merced de las empresas. Estuve investigando un poco y me enteré de que el 75% de la población económicamente activa tiene acceso a vacaciones y días libres, pero me resulta difícil de creer que todavía haya un 25% que no goce de este derecho. La ley no obliga a las empresas a darte vacaciones ni días festivos. Si ellos te las quieren dar, eres muy afortunado. Y si llegas a trabajar en un día festivo, no existe el pago doble ni nada por el estilo. Además, cada empresa está en completa libertad de hacer sus propias políticas como negarte el pago de un día festivo si faltaste un día antes o después del mismo. Y si te dan el día, es muy probable que tengas que reponerlo después. Es simple y sencillamente un intercambio.




Si eres egresado de alguna universidad en el extranjero y pretendes ejercer tu profesión aquí, ponte a investigar y ármate de paciencia. Puedes revalidar tus estudios, pero es algo costoso y, además, es muy probable que de todas formas tengas que cursar otras materias en la universidad. Para algunos profesionistas como los médicos y abogados, puede representar un proceso largo y costoso, por lo cual muchos deciden subemplearse porque no pueden solventar los gastos. Muchas profesiones incluso te obligan a tener una licencia para ejercer dicha profesión, no es de "enchílame otra" y ya.

Ruégale a Dios que no necesites atención médica porque es carísima aquí. Obviamente, depende de la situación, pero aún así puede representar un gasto fuerte que impacte tu presupuesto. Aquí no existe el concepto de sistema de salud universal, lo cual es desconcertante considerando que todos los países de primer mundo cuentan con uno. El sistema de salud aquí es una industria más, es un negocio. Tienes que contar con un seguro médico, por el cual vas a pagar una prima mensual. El problema es que si necesitas ir al doctor a una revisión, llegas a tener una emergencia o necesitas que te operen de algo, prepárate porque tendrás que pagar un deducible o copago y el porcentaje depende del tipo de póliza médica que compraste. Incluso algo tan elemental como una extracción de muela te puede salir en un ojo de la cara. Por eso muchas veces tenemos que ir a México a ver al médico.




Si no tienes automóvil, te será muy difícil desplazarte de un lugar a otro, por lo menos en Texas. Las ciudades como Houston y Dallas son grandísimas, por lo cual las distancias son muy largas también. Sí hay transporte público, pero no tiene mucha cobertura. Para que se den una idea, si yo quisiera tomar el camión (llamado Metro, en Houston), tendría que caminar aproximadamente 3 millas (poco más de 4.5 km) desde mi casa. Y eso que es la parada de camión más cercana a mi domicilio. También hay taxis, pero son carísimos. Por cualquier vuelta fácilmente te cobran 30 dólares. De ahí la importancia de contar con automóvil propio. Y por lo mismo que usamos el automóvil todos los días, los mismos necesitan mantenimiento más seguido. Más dinero que gastar...




Aquí tienen un sistema muy raro para determinar las pólizas de autos. Toman en cuenta tu edad, estado civil, residencia...no solamente el modelo de tu vehículo. Y asegúrate de no ser el culpable de un accidente vehicular porque entonces tu prima inevitablemente aumentará por un tiempo.

Cuando vayas al súper, prepárate para pagar por lo menos 90 dólares por visita (considerando que es una familia pequeña y no te das muchos lujos). Y el pago de servicios es mensual, así que a echarle al cochinito.

Uno está acostumbrado a que te revisen en el buró de crédito cuando vas a obtener una tarjeta de crédito. Sin embargo, aquí revisan tu crédito para todo: para contratar un servicio como la electricidad o el cable o incluso para contratar un plan de telefonía móvil. Si no tienes historial crediticio o si éste es malo, es muy probable que tengas que pagar un depósito o conseguir un aval.

Y qué decir de la inseguridad. Aquí también hay zonas peligrosas por las que mejor ni te aparezcas y menos en la noche. Ya me ha tocado que me quiebren un cristal de mi automóvil, que se roben mi estéreo, que se metan a las casas de mis vecinos y familiares a robar, en fin. Hasta en la oficina donde trabajo se han metido. Y aunque hagas el reporte a la policía, muchas de las veces sólo queda en eso, no pasa nada.





Si te gusta ver la televisión en español, tienes que acostumbrarte a la censura estúpida de las televisoras. Y es que es sumamente molesto que cuando estás viendo un programa, le corten alguna palabra o frase porque se pueden ofender los afroamericanos, los gays, en fin. Se habla de mucha tolerancia, pero parece todo lo contrario.

Aquí también hay burocracia. Es posible que te tardes cuando vas a la oficina de licencias o a realizar algún trámite a la corte. Es posible que extravíen documentos que les enviaste por correo o que haya falta de coordinación entre los departamentos de una agencia y que no te sepan explicar algo. Recuerden que: "en todos lados se cuecen habas".

Bueno amigos, es todo por hoy. Reitero que lo que escribí está basado en mis experiencias y es enteramente producto de mi opinión. Mi intención no es para nada el hacernos pasar por víctimas ni mucho menos. Todos los que estamos aquí tuvimos que emigrar por diversas situaciones; algunos por gusto, otros por obligación, en fin...No nos queda más que acostumbrarnos a un modo nuevo de vida (en la medida de lo posible, claro está).

Estaré pronto de regreso. Au revoir!